«No me callé con el franquismo y no lo voy a hacer ahora»

La presión de los grupos más radicales empieza a asfixiar a los profesores universitarios contrarios a la independencia

DAVID GUADILLA

A Alberto Reig Tàpia le empezaron a caer los dardos de los sectores más radicales del soberanismo poco después de la Diada, cuando criticó que el alcalde socialista de Tarragona, que había confirmado que no iba a ceder locales públicos para la colocación de urnas, hubiese sido abucheado. «Hablé de mentalidades fascistas, y se dijo que lo que había hecho era llamar fascistas a los soberanistas». Poco después firmó un artículo suscrito por casi dos centenares de profesores de toda España en el que se censuraba la convocatoria del 1-O y se instaba al Gobierno central a que frenase el referéndum ilegal aunque tuviese que utilizar «la fuerza».

«Es verdad que había alguna frase contundente, pero con el fondo estaba de acuerdo. Básicamente, en que cuando se trata de hacer cumplir la ley no se trata de tocar el violín, me parece algo elemental», afirma este catedrático de Ciencia Política de la Universitat Rovira i Virgili de Tarragona. A partir de ahí, su nombre y el de otros seis profesores de diferentes universidades catalanas que también suscribían el texto aparecieron señalados en los medios soberanistas como vinculados al «fascismo». El sindicato de estudiantes vinculado a la CUP pidió de inmediato su «dimisión». «Es curioso, porque casi toda mi obra ha girado alrededor del antifascismo».

El caso de Reig Tàpia es quizás uno de los más paradigmáticos de cómo se está tensionando la situación en algunas universidades catalanas. «Yo no me escondo. No me callé con el franquismo y no lo voy a hacer ahora. Pero es evidente que se percibe un trato diferente, gente que intenta no cruzarse contigo...». De los 93 profesores de su departamento «solo tres se han solidarizado conmigo». A título personal. «Tampoco pido más. Es verdad que algunos alumnos sí se han aproximado...».

LAS CLAVES «Es evidente que se percibe un trato diferente, gente que no quiere cruzarse contigo» «El problema es que se nos está obligando a posicionarnos, a decidir con quién estamos» «Se agranda la fractura social. Hay una parte de la sociedad que está bastante embravecida»

Profesores acusados de 'españoles', conversaciones que se evitan para «no molestar»... «A mí me recuerda mucho a lo que se vivió en Euskadi, con los amigos de Jarrai», recuerda un profesor que prefiere no dar su nombre. Esa es una primera pista de cómo está el ambiente. Media docena de profesores universitarios que ejercen en diversos centros de Cataluña, que están en contra del 'procés' y que han sido consultados para este artículo, prefieren no identificarse.

«La situación se está poniendo muy tensa. El problema es que se nos está obligando a posicionarnos, a decidir con quién estamos. Y eso hasta la fecha no había sucedido», añade un miembro de una institución académica. «Es que han utilizado una táctica de márketing político muy sencilla. Si quieres votar, eres un demócrata, si no, un fascista, y en estos tiempos de mensajes cortos y directos, eso cala».

En una Cataluña plural, la capacidad de intimidación también varía en función de los centros. Miquel Escudero es profesor de Matemáticas en la Politécnica. «Yo no he tenido excesivos problemas a la hora de dar clase, pero es evidente que se está generando una desconfianza y agrandando la fractura social. Hay una parte de la sociedad que está bastante embravecida», admite.

Otro docente rechaza que la situación que se vive en Cataluña tenga semejanzas con la de Euskadi. «Afortunadamente está muy lejos de aquello». Pero no todos comparten esa visión. «Esto va a ir a peor», apunta un profesor que ejerce su labor en Barcelona y que pone el foco en las «dinámicas» que se están produciendo. «Por un lado tenemos a los Mossos que dejan hacer, y por otro, a los equipos rectorales de las universidades que bajo la falsa creencia de la autonomía universitaria también dejan hacer», añade. «¿Qué esto no es el País Vasco? Claro. Pero a mí ya me han amenazado, me han entrado en clase, me han rallado el coche... Quien piense que no pasa nada que se dé una vuelta por internet».

Alude, por ejemplo, a un vídeo en el que varios alumnos 'prorreferéndum' irrumpen en una clase de la Autónoma de Barcelona y la profesora se encara con ellos. Algunos profesores que ya han sido marcados se plantean salir de Cataluña. «Se ha entrado en el terreno emocional. Con esta gente es imposible el razonamiento», afirma Reig Tàpia.

Fotos

Vídeos