Bruselas enmarca la activación de un 155 tan contudente en el «orden constitucional»

ADOLFO LORENTE

bruselas. Mariano Rajoy abandonó Bruselas a primera hora de la tarde del viernes con el apoyo de sus colegas europeos bajo el brazo. También de los presidentes del Consejo, de la Comisión y del Parlamento Europeo, que horas más tarde, en Oviedo, cerraron filas con el Gobierno español. Vía libre al 155. Tras un fin de semana en silencio, este lunes a Europa no le quedó otra que pronunciarse. Y, como se esperaba, el sanedrín del club avaló sin ambages un 155 tan duro.

Fue la primera pregunta de la comparecencia diaria que se produce en el Berlaymont, la sede del Ejecutivo comunitario. ¿Cree la Comisión que la activación del 155 y la adopción de medidas como el cese del Govern o la toma de control de los Mossos o los medios públicos catalanes? «La posición de la Comisión es bien conocida desde el 2 de octubre. Siempre hemos dicho que respetamos el orden constitucional y jurídico de España y esas medidas se inscriben en ese orden constitucional», zanjó el portavoz jefe de la institución, Margaritis Schinas.

En una crisis institucional y política de tal magnitud, los matices son claves y ayer hubo algunos a tener muy en cuenta. En lo referido a la valoración de la Comisión, se volvió a omitir la coletilla de la llamada al diálogo. Además, solo se produjo una pregunta sobre esta crisis y la hizo un medio catalán afín al independentismo. Los corresponsales extranjeros, que el 2-O realizaron cerca de una treintena de preguntas, se han puesto de perfil. ¿Por qué es clave esto? Porque el independentismo lo ha fiado todo a la 'internacionalización del conflicto' buscando una mediación de la UE. De momento, han fallado, pero si hay más imágenes como las del 1-O... Ojo que el club ha dado un cheque en blanco a Rajoy que tiene una línea roja: nada de violencia. Aquí es donde se juega la nueva fase de la batalla del relato.

«No me gusta»

Por la tarde, durante una conferencia en Estrasburgo, Juncker reiteró la visión que ya trasladó en los últimos días. «No me gusta lo que está sucediendo en Cataluña», zanjó. «Los europeos quieren reconocerse tal y como son y allí donde están, pero eso no es un motivo para dejarse llevar por las veleidades del independentismo. No quiero que la Unión Europea mañana esté compuesta de 95 Estado. Estoy en contra de todo separatismo en Europa», recalcó antes de advertir de que «la voluntad de tener una identidad propia es un reflejo comprensible, pero querer oponerla a la de otras regiones es algo de mala fe».

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