La Bolsa capea la crisis catalana con una pérdida de solo el 1,2% desde el referéndum

El traslado de sede de seis empresas del Ibex y la menor tensión de la última semana moderan las caídas a la espera de nuevos acontecimientos

D. VALERA MADRID.

El comportamiento de los mercados es un buen termómetro para saber cómo le sientan a los inversores determinados acontecimientos políticos, además de económicos. El caso de la situación de Cataluña no es una excepción. La Bolsa española ha atravesado unas semanas convulsas que todavía se prolongarán dada la incertidumbre sobre cómo se resolverá la deriva independentista. El Ibex 35 cerró el viernes en los 10.258 puntos, esto significa un descenso del 1,18% en comparación con el nivel registrado el 29 de septiembre, es decir, el último día de sesión bursátil antes del referéndum declarado ilegal del 1 de octubre.

Entre ambas fechas los parqués vivieron con preocupación la posible declaración unilateral de independencia. De hecho, en la semana posterior al referéndum ilegal la Bolsa registró su peor jornada desde el 'brexit' con un retroceso el 4 de octubre del 2,85%. Unos números rojos lastrados por la caída de las compañías catalanas, fuertemente castigadas por los inversores ante el escenario de inestabilidad. Finalmente la situación se tranquilizó y el Ibex moderó sus pérdidas esa semana posreferéndum y se dejó sólo un 1,88%. Mucho tuvo que ver en ese comportamiento menos agresivo el inicio del traslado de sedes sociales fuera de Cataluña de algunas empresas.

Y es que las compañías catalanas del Ibex fueron especialmente golpeadas en el mercado esa semana. Así, Inmobiliaria Colonial lideró los retrocesos al perder un 7,67% de su valor. Le siguieron los bancos Sabadell (-6,25%) y Caixabank (-3,77%). También Gas Natural retrocedió esas cinco sesiones un 2,26% y Cellnex cayó un 2,16%. Grifols tuvo unas pérdidas más moderadas del 0,9% e incluso Abertis logró una evolución positiva del 0,96% (aunque en el caso de la concesionaria de autopistas hay otras variables en juego como la oferta de adquisición de Atlantia).

Sin duda, el caso más delicado es el de las entidades financieras por ser las más expuestas ante los clientes. De hecho, tanto Sabadell como CaixaBank registraron significativas salidas de depósitos durante esos días posteriores al 1-O que precipitaron su cambio de sede fuera de Cataluña para despejar cualquier duda sobre su permanencia bajo el paraguas de la UE y, lo más importante, los manguerazos de liquidez del Banco Central Europeo (BCE).

Precisamente, los traslados de domicilio social (de las compañías del Ibex sólo Grifols mantiene su sede en Cataluña) mandaron un primer mensaje de tranquilidad que los inversores supieron valorar. Asimismo, la confusa declaración del presidente Carles Puigdemont el martes 10 de octubre sobre la independencia de Cataluña fue relativamente bien recibida por los mercados al considerar que la secesión no se había proclamado y se habría un periodo de menor tensión. De hecho, en esta última semana el Ibex ha logrado una mejora del 0,7% y parte de las empresas catalanas del Ibex han logrado revertir parcialmente las pérdidas registradas durante la semana posterior al referéndum ilegal a la espera de nuevos acontecimientos.

Castigo a la deuda catalana

«Parece que los inversores no están tomando en serio las amenazas de Cataluña en este momento», explica Althea Spinozzi, analista de Saxo Bank. Según esta experta los mercados dudan de que la Generalitat tenga la capacidad y las estructuras necesarias para lograr la independencia.

De todas formas, aunque las empresas hayan conseguido capear el temporal de estas semanas, si se analiza su evolución en el último mes los resultados no son tan positivos. De hecho, Caixabank ha perdido un 5,4% de su valor y Sabadell un 6,1% en ese periodo. Las acciones de Colonial también se sitúan un 6,4% por debajo de su valor hace un mes y las de Gas Natural un 2,6% menos. En la otra cara de la moneda se sitúan Abertis y Grifols con una revalorización del 2,58% y el 1,6%, respectivamente. Caso aparte es el aumento del 7% de Cellnex.

En cualquier caso, la situación de tensión sí se deja notar en el mercado de deuda de Cataluña. Hay que tener en cuenta que la comunidad autónoma no puede financiarse en los mercados desde hace varios años por los altos niveles de interés exigidos a sus bonos y consigue sus recursos a través de los mecanismos de Hacienda como el FLA. Sin embargo, el comportamiento de los bonos de deuda catalanes en el mercado secundario (las operaciones con los bonos ya emitidos y que están en circulación) reflejó el temor de los inversores. Y es que estos títulos aumentaron en más de 100 puntos tras el referéndum ilegal. «Esto es una clara señal de que, si Cataluña se independiza, los rendimientos sufrirían», señala Spinozzi.

Más

Fotos

Vídeos