El boicot a los bancos no vacía los cajeros y se queda en un mero aviso para el futuro

El consejero catalán de Empresa y CC OO critican a la ANC y Ómnium por su última protesta, que llamaba a dejar sin liquidez a la banca

C. REINO BARCELONA

La ANC y Ómnium esperaban dejar ayer sin liquidez los cajeros en Cataluña de los cinco grandes bancos españoles, pero su boicot no logró el objetivo y se quedó en aviso de lo que puede pasar en las próximas semanas, sobre todo si se convoca una huelga general indefinida. Las entidades soberanistas llamaron a la ciudadanía a retirar dinero de manera masiva de los cajeros de Caixabank, Banco Sabadell, Bankia, BBVA y Santander, como acto de protesta por el encarcelamiento de sus presidentes, Jordi Cuixart y Jordi Sánchez, y lograron alguna cola, tampoco muy larga, a primera hora de la mañana, pero lejos del colapso esperado.

El primer acto de protesta bajo el formato de «acción directa» tuvo más eco mediático y en la redes sociales que en los propios cajeros bancarios. La protesta consistía en retirar dinero de manera masiva. «Si eres cliente de Banc Sabadell o CaixaBank expresa tu desacuerdo con la decisión de trasladar la sede social fuera de Cataluña», según los convocantes.

Algunas retiradas de efectivo buscaron cifras simbólicas y algunos sacaron 155 euros, en obvia alusión al artículo de la Constitución, o 1.714, el año de la guerra de sucesión que es el comienzo de todo para el mundo independentista.

Fuentes financieras hablaron de jornada normal, habitual en un viernes que suele tener más actividad. Ningún cajero se quedó sin liquidez. La ANC y Ómnium, en cambio, calificaron la movilización como un éxito que tuvo un nivel de participación «notable». Evitaron, eso sí, dar cifras sobre cuánta gente pudo sumarse. «Hoy, una parte importante de los catalanes hemos demostrado con una acción simbólica, que la fuerza está en cada uno de nosotros», afirmó el vicepresidente de Ómnium, Marcel Mauri. «Haremos lo que sea necesario para detener esta ola represiva y hasta que los 'jordis' salgan de la cárcel», avisó. «Esta acción abre una nueva vía de trabajo» y «expresa el empoderamiento de la ciudadanía», según Agustí Alcoberro, vicepresidente de la ANC.

En el soberanismo hubo división de opiniones y el consejero catalán de Empresa, Santi Vila, la criticó abiertamente. «Tensionar los bancos o dinámicas de boicot comercial no son la mejor manera de hacerse oír, poner en riesgo la economía siempre es un autogol», aseguró el menos secesionista de los consejeros de Puigdemont. En la misma línea, la coordinadora del PDeCAT, Marta Pascal, pidió respeto para «construir un país de gente libre». Marta Rovira, Lluís Llach o los miembros de la CUP, en cambio, aplaudieron el boicot, mientras que el responsable económico de la Generalitat, Oriol Junqueras, prefirió no mojarse.

Para algunos responsables de organizaciones económicas, como Antón Costas (Círculo de Economía) o Josep Soler (Instituto de Estudios Financieros) la acción fue un disparate. «Es una manera de autolesionarse, como escupir al cielo», dijo Costas. «Tocar el sistema financiero es una temeridad», añadió Soler. CC OO, por su parte, advirtió a los independentistas de que pueden perjudicar al empleo. «Es mejor no tensionar la sociedad ni llevar el conflicto al mundo laboral», avisó el sindicato.

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