Los barones del PSOE empiezan a recobrar oxígeno tras la batalla federal

Susana Díaz y Ximo Puig, en diciembre de 2016. :: JuanJo Martín / EFE

Una semana después de la victoria de Puig y Fernández Vara en las primarias, Díaz prueba su fortaleza de cara al congreso andaluz

PAULA DE LAS HERAS MADRID.

Los barones críticos con Pedro Sánchez empiezan a recobrar oxígeno y a salir del estado de conmoción en el que les sumió la victoria aplastante de Pedro Sánchez en las primarias del 21 de mayo. La determinación con la que el castellano-manchego, Emiliano García-Page, se rebeló esta semana contra la directriz de consultar a las bases la entrada de Podemos en su gobierno dio prueba de ello. Todo se sustenta en una constatación: el castigo infligido por los militantes al 'susanismo' en el proceso federal no está teniendo, al menos hasta ahora, traslación directa a los procesos regionales.

Las victorias del valenciano Ximo Puig y de Guillermo Fernández Vara, el pasado domingo en las primarias del PSPV y del PSOE extremeño, ya supusieron un alivio para la mayoría de líderes territoriales que trabajaron denodadamente por convertir a Sánchez en un paréntesis para olvidar en la historia del partido. Y este fin de semana, los fieles a Susana Díaz en Andalucía recibieron con regocijo el resultado de sus 'congresillos' provinciales.

La presidenta andaluza no tuvo rival en las primarias porque tras un cierto debate los 'sanchistas' llegaron a la conclusión de que era mejor evitar una derrota contundente que abrir una pequeña brecha. Pero la elección de los delegados al congreso en el que el próximo fin de semana se elegirá a los órganos del partido (la ejecutiva y el comité director) han servido estos dos últimos días para demostrar que, pese a ese rejón que la dejó literalmente noqueada hace dos meses, la líder del sur sigue teniendo a la principal federación del PSOE bien alineada.

Nadie espera otro enfrentamiento directo pero los recelos mutuos no han desaparecido

Los afines al secretario general apenas tendrán una representación del 10%. Nadie espera que este éxito se traduzca ahora en otro enfrentamiento directo para desestabilizar a Sánchez, que acudirá al congreso andaluz. Él insiste una y otra vez en que ha aprendido de sus errores y en que hablará más con los barones y Díaz, por su parte, ha acusado el golpe recibido y está evitando cuestionamientos públicos de la estrategia del reelegido líder. Pero tampoco cabe esperar una paz absoluta.

Reino de taifas

En la ejecutiva del PSOE admiten un cierto temor a que el partido se convierta en un reino de taifas en el que los líderes territoriales, tan legitimados por las bases como el propio Sánchez, se atrincheren en sus federaciones. En una entrevista en ABC, el secretario de Relaciones Institucionales, Alfonso Gómez de Celis, lanzó ayer una clara advertencia: «Yo creo que entre los dirigentes del PSOE andaluz a ninguno se le va a ocurrir transitar por esta senda (...) si a alguien se le ocurriera -dijo- estaría transitando una senda muy peligrosa que la Ejecutiva Federal no permitiría».

Ya hay un primer movimiento que ha despertado algunas alarmas. En plena ofensiva de Sánchez para colocar el mensaje de que el PSOE ofrece una solución política a Cataluña, los andaluces han marcado distancia con la idea de la plurinacional y se preparan para celebrar, por primera vez, el 4 de diciembre, que fue la fecha en la que Andalucía celebró una manifestación contra la España a dos velocidades en 1977.

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