Los barones más débiles temen un ajuste de cuentas en los congresos regionales

El valenciano Ximo Puig se apresura a anunciar que será candidato y advierte del riesgo de erosionar a quienes están en los gobiernos

P. DE LAS HERAS

Madrid. No es ya la composición de la ejecutiva. Al fin y al cabo, los barones habían asegurado que dejarían manos libres a Pedro Sánchez para hacer lo que considerara oportuno. Lo que ha causado gran impacto entre quienes durante las primarias pelearon en las filas de Susana Díaz es la «escabechina» del Comité Federal, el más importante órgano de decisión del partido, al que los estatutos confieren una labor de control sobre la dirección.

Es cierto que, tras los cambios aprobados en el congreso de este fin de semana, sus poderes no son los que eran. Sus resoluciones más trascendentes, los pactos de Gobierno o la revocación del secretario general, deberán ser ahora ratificadas por la militancia. Y además, este fin de semana sólo se elegía a un tercio de sus componentes; otro tercio corresponde a los congresos regionales y un último a las bases. Pero en el mundo de la política, como en el de la diplomacia, todo cuenta.

Sánchez ha dejado que los 'sanchistas' de cada territorio negocien con la contraparte sin meter baza. En unos casos han sido más dialogantes, como en Castilla-La Mancha, y en otros, como en Asturias -la tierra de la nueva vicesecretaria general, Adriana Lastra- no han tenido piedad.

Sin remilgos

A eso se une que, por primera vez, se ha transgredido una norma no escrita en el PSOE y se ha dejado fuera sin remilgos a todos los ex vicesecretarios generales y los secretarios de Organización, lo que afecta entre a otros a José Blanco, Elena Valenciano y Cipriá Ciscar (afines a Díaz) y a Óscar López y César Luena (partidarios de Patxi López).

Con estos mimbres, los barones que se encuentran en situación de mayor debilidad interna temen que en los congresos regionales que se celebran en los meses venideros se busque un ajuste de cuentas que permita a Sánchez consolidar aún más poder. «Parece que el sectarismo va a ser la pauta», alerta el sector castigado.

Los que se encuentran en una situación más precaria son el presidente de Aragón, Javier Lambán, y el de la Comunidad Valenciana, Ximo Puig. El asturiano, Javier Fernández, ya ha dejado claro que no tiene intención de repetir y los 'sanchistas' ya preparan el recambio: el alcalde de Laviana, Adrián Barbón. Pero tanto Lambán como Puig tienen intención de presentarse a la reelección.

Puig, que llegó a Madrid el sábado por la noche y no logró ser atendido por Sánchez en su ronda con todos los líderes territoriales hasta la mañana del domingo, se apresuró a dejar claro que él no dará un paso atrás. Y advirtió del peligro de hacer operaciones que puedan erosionar a quienes, como él, están al frente de gobiernos autonómicos.

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