La banca responde al desafío soberanista con el traslado de sus sedes fuera de Cataluña

El Banco Sabadell fija su domicilio social en Alicante para proteger los ahorros de su clientela por las tensiones políticas

JOSÉ M. CAMARERO MADRID.

Apenas cuatro días antes de que el Parlamento de Cataluña pueda aprobar la declaración unilateral de independencia los dos grandes bancos más arraigados históricamente a ese territorio han decidido trasladar sus sedes sociales a otras comunidades. La incertidumbre generada ante el proceso soberanista ha calado tanto en Banco Sabadell y CaixaBank que les ha llevado a desligarse de sus domicilios, porque están en juego los ahorros de millones de clientes, la seguridad jurídica y el futuro de un negocio muy sensible a este conflicto político.

Con este cambio, la incipiente mecha encendida en los últimos meses -y sobre todo días- por compañías de otros sectores -y mucho más pequeñas- se ve impulsada por dos gigantes del entramado empresarial de Cataluña; dos símbolos corporativos de esa comunidad, que ven con miedo la deriva soberanista contraria a sus intereses económicos.

El consejo de administración del Sabadell aprobó ayer este cambio en el domicilio societario, que se traslada desde Sabadell (Barcelona) a Alicante. La decisión llega después de jornadas en las que se habían registrado movimientos en los depósitos, pero sobre todo tras el auge de demanda de información solicitada por los clientes, preocupados por el futuro de sus ahorros. El grupo, presidido por Josep Oliú, admite que adopta la decisión «para proteger los intereses de clientes, accionistas y empleados».

La CUP pide a la ciudadanía y a la Generalitat boicotear a Sabadell, CaixaBank y BBVA El banco presidido por Oliú afirma que vela por los intereses de clientes, plantilla y accionistas

El cambio no resulta baladí. Alicante es la ciudad donde se encontraba la sede de Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM), la entidad adquirida por el Sabadell a finales de 2011 en medio de la crisis, y que ya se encuentra plenamente integrada en su red y estructuras. De hecho, el grupo tiene en esa ciudad levantina uno de sus principales centros corporativos, gran parte de sus capacidades tecnológicas y, sobre todo, «una fuerte presencia y vinculación», afirman en el banco.

Esta decisión estratégica conlleva unas consecuencias relevantes sobre todo ante los intereses de la Generalitat y los partidos independentistas, que ven cómo se les cae uno de los pilares básicos para el sostenimiento de su causa al trasladarse la imagen de distanciamiento al camino que ha tomado el proceso catalán estos últimos días. La banca siempre había advertido de que velaría por salvaguardar el interés de sus clientes e instaba al diálogo para evitar un choque de trenes que al final ha llegado.

El daño provocado por esta medida es tal que, ayer mismo, la diputada de la CUP, Eulàlia Reguant, se mostró partidaria de que la Generalitat y los ciudadanos catalanes «dejen de trabajar» con Sabadell y CaixaBank, así como con el BBVA -que absorbió CaixaCatalunya- y que apuesten por un banco público o por cooperativas de crédito.

Sin embargo, el grupo del Sabadell no tiene por qué acusar un desgaste excesivo por esta decisión, ya que cuenta con una cuota de mercado en Cataluña del 15%, mientras que el 85% restante se encuentra distribuida en el resto de comunidades, como la Comunidad Valenciana, otra de sus plazas fuertes. En Cataluña, además, tiene 577 oficinas en sus cuatro provincias.

El traslado conlleva una serie de efectos jurídicos, pero no operativos. Es decir, en la sede central del grupo en Cataluña se mantendrá su actividad habitual, con los grandes departamentos centralizados independiente de que el domicilio societario se ubique en otra ciudad. Además, Sabadell garantiza que no habrá traslado de empleados.

Lo que ayer propuso el consejo de administración de la entidad fue una medida preventiva, ya que ni se ha aprobado todavía la declaración unilateral de independencia, ni los inversores esperan que ninguna ley española relacionada con el sector financiero y económico deje de estar en vigor en Cataluña a corto plazo.

Eso sí, llegados a un caso extremo de vulneración de la normativa actual, este cambio de domicilio garantizará que el Banco Sabadell siga estando bajo el paraguas de supervisión del Banco Central Europeo (BCE), el organismo que garantiza las líneas de liquidez necesarias para que la entidad pueda hacer frente a las peticiones de sus clientes.

Además, existe otra variable relevante de la que se beneficiará la ciudad receptora de la sede social, Alicante, frente a la que deja de serlo desde hoy. Es la relativa a las obligaciones tributarias. A partir de ahora, Sabadell abonará los impuestos correspondientes en la ciudad alicantina, y eso conlleva el abono de figuras como el Impuesto de Actividades Económica (IAE), una de las fuentes de ingresos más importantes para los ayuntamientos. También existen otros impuestos que dejará de abonar en Cataluña y pagará a la Generalitat Valenciana. En el caso del Impuesto de Sociedades, su gestión es estatal.

Para el cliente de a pie no habrá ninguna novedad. Eso sí, ya saben que sus depósitos se encuentran garantizados por la matriz del grupo, ubicada jurídicamente en Alicante, a través del Fondo de Garantía de Depósitos español, que cubre hasta en 100.000 euros por titular y cuenta bancaria.

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