La banca nunca volvió a Quebec tras la tensión por las dos consultas soberanistas

Partidarios del «sí» en el referendum de secesión de Quebec se manifiestan en octubre de 1995. :: reuters

Las entidades oriundas de la provincia llevan años instaladas en Toronto, con la economía de Montreal atrayendo cada vez a menos firmas

J. M. CAMARERO

madrid. Uno de los precedentes internacionales de un proceso separatista al que habitualmente recurren los movimientos independentistas de Cataluña es, junto a Escocia, el de la provincia canadiense de Quebec. Pero económicamente hablando aquel caso resultó fallido, con unas consecuencias que aún pagan hoy los ciudadanos de Montreal, la capital del territorio históricamente nacionalista.

Esta urbe, como ahora ocurre en Barcelona, sufrió tal sangría de empresas -se calcula que el 30%- que, en el caso de la banca, nunca deshicieron el camino andado hace años, y hasta décadas. Las grandes entidades ubicadas en la que era la ciudad financiera y corporativa más importante de todo Canadá nunca regresaron a sus orígenes. Y, por ahora, no hay visos de que retrocedan posiciones.

Quebec ha vivido dos consultas soberanistas para intentar independizarse de Canadá en los años 1980 -cuando el 'no' ganó con casi un 60% de los votos- y 1995 -con un resultado tan ajustado entre ambas partes, que se optó por no aplicar la segregación-. Antes de la primera de ellas, a finales de los años 70, la banca comenzó un goteo de salidas de Montreal, como el que ahora tiene lugar desde Cataluña al resto de España.

En el caso del Royal Bank of Canada, optó por llevar su sede de Montreal a Toronto, la capital económica del país, una urbe que hasta entonces era solamente un centro político, que nunca había estado ligado a la economía. También Bank of Montreal siguió sus pasos, aunque lo hizo a medias, manteniendo su sede jurídica en territorio quebequense, pero la operativa en la capital canadiense.

Toronto, la gran beneficiada

Antaño punto de referencia financiero de Canadá, el área metropolitana de Montreal solo retiene, hoy en día, uno de los diez grandes bancos del país. Aunque en ninguno de los dos referéndum el territorio consiguió alzarse con la independencia, fue la incertidumbre, el miedo y la inestabilidad provocada por todo el proceso previo de negociaciones, convocatorias, manifestaciones y controversias políticas continuas provocaron un éxodo del que Quebec no ha podido reponerse a estas alturas. De hecho, algunos analistas señalan que esa es la verdadera razón por la que todavía no se ha impulsado un tercer referéndum, y no tanto por motivos estrictamente políticos.

Ahora, Toronto es la capital corporativa. En esta ciudad han sabido absorber todo el potencial financiero y empresarial que antes estaba en Quebec, además del capital humano y tecnológico que tampoco ha regresado.

Más allá de la banca, el reguero de firmas que se han ido trasladando, u optando por ubicarse por primera vez en territorio ajeno a Quebec, ha sido numeroso. Importantes grupos aseguradores, aerolíneas de bandera, compañías bursátiles y otras entidades claves para la economía del país han preferido asentarse en territorio menos hostil.

El último ejemplo de éxodo financiero lo están protagonizando las corporaciones ubicadas en la City de Londres, tras el voto a favor del 'brexit' en 2016. Aunque no se ha materializado la desconexión, los bancos de inversión y las gestoras de fondos ya buscan ubicación alternativa en otros puntos más tranquilos de la Unión Europea.

Fotos

Vídeos