Aznar pide a Rajoy actuar o convocar elecciones

La dirección del PP cierra filas ante el desánimo de sus cargos y reclama confianza en el presidente que evitó el «rescate económico»

NURIA VEGA MADRID.

Nunca fue necesaria la ruptura con el PP, sustanciada en octubre del año pasado, para que la fundación de José María Aznar se pronunciara con libertad sobre la gestión de Mariano Rajoy en la Moncloa. En el partido siempre han acogido las críticas de FAES con cierto malestar, pero también con resignación. La gravedad de la crisis en Cataluña otorgó, sin embargo, ayer una dimensión extraordinaria a la irrupción en el debate catalán de quien ostenta el cargo de expresidente del Gobierno. No tanto por apremiar al Ejecutivo a tomar decisiones, sino por sugerir que su sucesor podría no estar a la altura de las circunstancias.

A través de un análisis con la firma de FAES, Aznar urgió a Rajoy a emplear «todos los instrumentos constitucionales» para restituir la legalidad, abandonar «la inacción» y no caer en «cálculos de oportunidad, eficacia y coste». O, de lo contrario, convocar elecciones generales. «Si no encontrara el ánimo para hacerlo o hubiera de reconocer su incapacidad, entonces debería otorgar a los españoles la posibilidad de decidir qué gobierno, con qué propuesta y con qué apoyo electoral se deberá hacer frente a esta coyuntura crítica para España», exige el texto.

El expresidente no concreta cuáles son las actuaciones oportunas para frenar la escalada independentista, pero el planteamiento admite pocas interpretaciones. Cuando la magnitud del reto parece abocar al Gobierno a la aplicación del artículo 155 de la Carta Magna, FAES sostiene que la mayoría parlamentaria del PP «es suficiente para activar toda la potencia política prevista para la defensa de la Constitución». Y ciertamente, los populares cuentan con mayoría absoluta en el Senado, requisito para intervenir parcial o totalmente la autonomía catalana.

Aun así, esa es una decisión que Rajoy sólo quiere tomar con el apoyo, al menos, de PSOE y Ciudadanos. También Aznar reconoce la conveniencia de la unidad política, aunque advierte de que el Gobierno «debe actuar tal y como la nación necesita que lo haga; buscando cuantos apoyos pueda, pero sin ellos si eso retardara o condicionara el cumplimiento de su mandato constitucional».

Decidir sin «estrés»

El reproche público coincide con la desazón que en privado reconocen numerosos cargos del PP. La resaca del 1 de octubre no está siendo sencilla de gestionar en las filas populares, donde cada vez más voces comparten que el Gobierno debería anticiparse y frustrar que el Parlamento catalán apruebe el lunes una declaración unilateral de independencia. Fuentes de la formación en Cataluña detectan, además, que Ciudadanos sólo contribuye a «incendiar» a las bases del partido con un discurso vehemente que apuesta por la firmeza y que da a entender que el Ejecutivo está paralizado.

En el Gobierno no ignoran el estado de ánimo de sus cuadros; un intangible difícil de administrar, pero necesario para mantener la unidad del discurso. De ahí que la dirección del PP se apresurara este jueves a responder a Aznar para frenar toda tentación de división interna y garantizar que la respuesta al desafío de la Generalitat será tan «prudente» como «contundente».

El coordinador general del partido replicó que hace tiempo que el Gabinete de Rajoy «cumple con sus obligaciones constitucionales» y trata de obstaculizar, vía judicial y económica, la hoja de ruta de los secesionistas. «En estos momentos lo que se necesita de manera imprescindible es unidad, apoyo al Gobierno sin fisuras y confianza también en el Gobierno», reclamó Fernando Martínez-Maillo.

Que desde el domingo, jornada del referéndum, no se hayan adoptado nuevas decisiones ha contribuido a despertar el nerviosismo de los populares, que aun así mantienen su respaldo a Rajoy. El coordinador intentó ayer explicar que no se trata de pedir un acto de fe, que el presidente es el mismo que evitó el «rescate económico». «Rajoy y el Gobierno son garantía de la unidad de España; (...) no conviene actuar con estrés», remachó.

Aznar, sin embargo, defendió que se han cometido errores de «diagnóstico y de gobierno» y aprovechó para censurar indirectamente a la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, por declarar «muerta la democracia en Cataluña y no hacer nada para reducir a cero la capacidad de acción de los verdaderos responsables de ese crimen».

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