Una avalancha acabó con la vida de Zerain y Galván

Las labores de rescate en el Nanga Parbat, donde los escaladores español y argentino desaparecieron hace una semana, se suspenden oficialmente

ÓSCAR B. DE OTÁROLA

Bilbao. Malas noticias desde Pakistán. El helicóptero de rescate que se dirigió ayer a la zona del Nanga Parbat, la novena montaña más alta del mundo donde hace una semana desapareció el montañero alavés Alberto Zerain, descubrió los restos de una gran avalancha en el mismo lugar en el que la radiobaliza que portaba dejó de emitir. Según el equipo del propio escalador desaparecido, las condiciones del lugar no dejan otra opción que «descartar que se puedan encontrar supervivientes».

Alberto Zerain, uno de los grandes del himalayismo español, desapareció el sábado pasado junto con su compañero de escalada, el argentino Mariano Galván, en la arista Mazeno, una complicada cresta de nueve kilómetros. En el momento en el que se dejaron de recibir noticias de ellos se iniciaron las expediciones de búsqueda para intentar localizarles, pero las tareas se vieron obstaculizadas por las malas condiciones climatológicas.

Ayer, un helicóptero de rescate pudo por fin sobrevolar el Nanga Parbat (8.125 metros), pero tan solo pudo apreciar restos de un alud provocado por una gran placa de nieve que arrasó la arista Mazeno. Tras este descubrimiento, las labores de búsqueda fueron oficialmente suspendidas, según declaró a la agencia AFP Muhammad Iqbal, propietario de Summit Karakorum, organizadora de la expedición.

El dispositivo GPS de Zerain y su compañero había emitido sus últimas señales desde la arista Mazeno el pasado ábado. La primera vez lo hizo a 6.270 metros y la segunda a 6.112 metros. En ese momento, la distancia descendida no se consideró preocupante, aunque sí que consideró extraño el recorrido que marcaban las coordenadas, que no correspondían a la ruta prevista por los montañeros.

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