El autor de la matanza y tres yihadistas viajaron a París la semana anterior a los ataques

Abouyaaqoub llevaba tres armas blancas cuando fue abatido y la Policía investiga si tuvo ayuda logística para huir

RAMÓN GORRIARÁN MADRID.

Unas compras intrascendentes en unos grandes almacenes y una noche en un hotel al sur de París. Esa fue la actividad detectada por la Policía francesa de Younes Abouyaaqoub y tres de sus compañeros de célula en un viaje relámpago a la capital de Francia la semana anterior a los atentados en Barcelona y Cambrils.

El ministro galo del Interior, Gérard Collomb, informó ayer del desplazamiento de los yihadistas en una entrevista en el canal BFMTV y explicó que fue un viaje «de ida y vuelta extremadamente rápido» para «trabajar». No aclaró qué quería decir con que fueron para trabajar.

Los cuatro viajaron el 11 de agosto, ocho días antes de los atentados, en el Audi A3 que después utilizarían en el ataque de Cambrils y en el que murieron cinco terroristas y una turista de Zaragoza. Fueron detectados el 12 de agosto por un radar en el departamento de Essone, en la región de París, porque circulaban con exceso de velocidad. La matrícula del Audi también fue fotografiada por otros radares en el recorrido de regreso a España. La noche del 11 al 12 de agosto, Abouyaaqoub, el único identificado por los servicios de seguridad franceses, y sus tres compañeros se alojaron en un hotel para volver al día siguiente.

Collomb reconoció que su departamento no sabe a qué fueron los terroristas y que lo investigan. El ministro señaló asimismo que informó de los hechos a su homólogo español, Juan Ignacio Zoido, con quien se reunirá hoy en París para tratar asuntos de cooperación policial. El canal de televisión francés informó que Abouyaaqoub y un segundo yihadista, al que no identificó, fueron de compras, pero no adquirieron artículos que pudieran relacionarse con la preparación de un atentado.

Lo que sí parece evidente a medida que avanza la investigación y llega la cooperación de otros países es que la célula tenía relaciones internacionales. Además del viaje a París de los cuatro miembros de la célula, otros dos, Mohamed Hychami, muerto en Cambrils, y Yousef Aalla, posiblemente fallecido en Alcanar, se desplazaron a Zúrich en diciembre pasado. La Policía de Suiza tampoco ha podido establecer para qué viajaron o si tenían contactos en ese país. El imán de Ripoll, a su vez, estuvo entre enero y marzo del año pasado en la ciudad belga de Vilvoorde. Abdelbaky es Satty buscaba trabajo como clérigo en algún lugar de culto musulmán en esa localidad flamenca, según explicó el alcalde, pero al no encontrarlo se trasladó al municipio gerundense de Ripoll, donde contactó y organizó a lo largo del último año la célula yihadista.

Los integrantes del grupo también viajaron en los últimos meses a Marruecos; Hychami y Moussa Oukabir estuvieron hace cuatro meses en el país magrebí, y Driss Oukabir, según fuentes de la investigación, viajó a la casa de su familia en el Atlas marroquí la semana anterior de los ataques. Las fuerzas de seguridad de Rabat no han logrado determinar si entraron en contacto con otros elementos yihadistas.

Otra furgoneta

No es el único misterio que rodea a los atentados que dejaron 15 muertos y un centenar de heridos. Los Mossos d'Esquadra no tienen aún una idea clara de cómo pudo huir sin ser visto el responsable directo de la matanza de Las Ramblas desde Sant Just Desvern hasta Sant Sadurní d'Anoia, donde fue localizado la primera vez, y Subirats, donde fue abatido a tiros. Los investigadores creen que se aprovechó de que no fue identificado como autor material hasta este mismo lunes y su rostro era uno más de los doce integrantes de la célula. Además creen que caminó por la noche para evitarse los controles policiales en los 40 kilómetros de carretera entre ambos puntos.

De todos modos, sospechan que pudo tener algún tipo de ayuda porque se cambió de ropa, dejó la camiseta de rayas y llevaba una camisa oscura y un pantalón distinto, además tenía un cinturón falso de explosivos que no llevaba tras el atentado. «Seguramente contaba con algún tipo de logística», aventuró ayer el consejero de Justicia, Carles Mundó.

Los Mossos rastrean el trayecto así como la zona donde fue abatido para encontrar indicios de esa supuesta ayuda. Fuentes de la investigación señalaron que cuando fue tiroteado por dos agentes en el viñedo de Subirats donde estaba escondido, Abouyaaqoub llevaba dos cuchillos y una navaja. Nada más, ni documentación ni dinero ni un teléfono que pudieran servirle de ayuda en sus cuatro días de huida.

Fotos

Vídeos