La Audiencia Nacional imputa sedición a Trapero por los incidentes del 20-S en Barcelona

El mayor de los Mossos Josep Lluís Trapero durante una comparecencia el pasado 31 de agosto. :: efe

La juez Lamela cita mañana al jefe de los Mossos, a una intendente y a los líderes de ANC y Òmnium por el acoso a la comisión judicial

MATEO BALÍN

madrid. La juez de la Audiencia Nacional Carmen Lamela resolvió ayer la petición de la Fiscalía y citó mañana a declarar en calidad de investigados al mayor de los Mossos d'Esquadra, Josep Lluís Trapero; a la intendente de la policía catalana Teresa Laplana y a los presidentes de la plataformas independentistas ANC y Ònmium Cultural, Jordi Sánchez y Jordi Cuixart, respectivamente, por un delito de sedición en relación a los incidentes contra la comisión judicial de la 'operación Anubis', que tuvieron lugar los pasados 20 y 21 de septiembre a las puertas de dos consejerías de la Generalitat.

A petición del teniente fiscal Miguel Ángel Carballo, la titular del Juzgado Central de Instrucción número tres acordó estas diligencias una semana después de admitir a trámite la denuncia presentada por la Fiscalía, en la que pedía informes a la Guardia Civil para identificar a las personas que pudieron promover estas concentraciones tumultuarias destinadas a entorpecer el mandato del juez de Barcelona que autorizó los registros contra el supuesto núcleo organizador del referéndum del pasado domingo (en total 20 investigados y 14 detenidos).

En su auto, la juez expuso que estos actos podrían ser constitutivos de delito de sedición al ir «dirigidos a romper la organización territorial del Estado» y declaraba a la Audiencia Nacional competente para su investigación, ya que estos hechos podrían atentar además contra los bienes jurídicamente protegidos y la actual forma de gobierno.

«Romper el Estado»

Dichas concentraciones, que se saldaron con varios coches de la Guardia Civil destrozados y la imposibilidad de la comisión judicial de abandonar la Consejería de Economía, buscarían «tratar de cambiar ilegalmente la organización territorial del Estado y declarar la independencia de una parte del territorio», quebrantando «el principio de la unidad de la Nación española», añade la juez.

En esa resolución ya apuntaba a la posible responsabilidad en los hechos de los presidentes de la Asamblea Nacional Catalana y de Òmnium Cultural, quienes alentaron a las masas a continuar con la concentración. «Que nadie se vaya a casa. Será una noche larga e intensa», afirmó Jordi Sánchez subido al coche destrozado de la Guardia Civil, quien llamó a la «movilización permanente» junto a su compañero Jordi Cuixart.

En el caso de Trapero y su intendente Planas, fuentes judiciales explicaron que la motivación de su declaración por un delito de sedición tiene que ver con que no pusieron los medios necesarios para garantizar la seguridad a la comisión judicial de la 'operación Anubis'. Tampoco impidieron la concentración tumultuaria frente a la consejería.

Además de las peticiones por escrito, los agentes de la Guardia Civil reclamaron en varias ocasiones ayuda a la intendente jefa de los Mossos en la comisaría del Eixample, desplazada a ese lugar desde primera del día 20. Sin embargo, no fue hasta las 14.30 horas cuando se presentó un responsable de la Unidad de Control de Masas, casi cinco horas después de comenzar la concentración en el centro de Barcelona.

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