Los atentados de Barcelona y Cambrils desataron una ola de islamofobia en España

ALFONSO TORICES

Madrid. Los atentados de Barcelona y Cambrils fueron la excusa para la mayor ola de islamofobia del año pasado. En las horas y días posteriores al 17 de agosto, cuando los terroristas asesinaron a 16 personas, se produjeron 171 incidentes en España contra la comunidad musulmana, la tercera parte de los 546 registrados en 2017, según los datos del informe anual de la Plataforma Ciudadana contra la Islamofobia.

La mayor parte de incidentes, más de un centenar, tuvieron como vehículo las redes sociales e internet, que se llenaron de bulos, campañas, difamaciones, acusaciones y amenazas que perseguían culpabilizar a este colectivo, pero también se registraron nueve asaltos a mezquitas y se atacaron al menos cinco establecimientos o negocios vinculados a musulmanes. Hubo ataques con cócteles molotov y cabezas de cerdo, así como pintadas hechas con la sangre del animal impuro para esta religión. Las actuaciones más graves se completaron con cuatro agresiones a menores y dos a sendos hombres. La ola de islamofobia comenzó a remitir, según los autores del informe, en septiembre, gracias a que los individuos y colectivos que orientaron sus «estrategias de odio» hacia los musulmanes, en su mayoría de ideología de extrema derecha, concentraron todas sus actuaciones en la recta final del proceso independentista catalán, especialmente en puertas del referendo del 1 de octubre.

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