Asesinan a tiros a una cooperante española en un centro médico de Afganistán

COLPISA / AFP KABUL / MADRID

Llevaba 16 meses en Afganistán, ayudando de forma altruista a personas con discapacidad física, en especial a niños que perdieron sus extremidades tras pisar minas antipersona o por recibir algún disparo. Se llamaba Lorena Enebral Pérez, de 38 años, y su especialidad era la fisioterapia. Ayer, a primera hora, Lorena se encontraba en un puesto del Comité Internacional de Cruz Roja (CICR) en Mazar-i-Sharif, al norte del país, cuando un hombre le disparó tras entrar en la sala de consultas para recibir a uno de sus pacientes.

Se da la circunstancia de que el asesino, que fue detenido, también era «paciente regular» del centro de ortopedia donde trabajaba Lorena. Se trata de un hombre de 21 años, paralítico, que desde los dos se mueve en silla de ruedas, el lugar utilizado para esconder el arma del crimen, según informó el CICR. Medios locales aseguraban ayer que hubo dos autores y que ambos estaban detenidos, uno de ellos el joven paralítico.

Tras recibir los disparos al entrar en la sala de consultas, Lorena fue rápidamente trasladada hacia el hospital de la base militar de la OTAN en Camp Marmal, donde falleció debido a la gravedad de sus heridas. «Era enérgica y llena de alegría, era el alma de nuestro centro en Mazar. Hoy nuestros corazones están destrozados», declaró ayer la jefe de la delegación del CICR en Afganistán, Monica Zanarelli, cuyas palabras fueron difundidas por esta ONG. «Lorena era una fisioterapeuta profesional muy dedicada al servicio de los pacientes, en particular de los niños. Estamos conmocionados y devastados», añadió el CICR Afganistán. Por el momento se ignora el móvil de este asesinato.

19.000 prótesis al año

Los siete centros ortopédicos de la Cruz Roja en Afganistán ayudan a las personas minusválidas, en especial las que han perdido un miembros en las violencias que padece el país, y fabrican unas 19.000 prótesis por año, explica esta ONG. El CICR ha sido blanco de varios ataques en el norte de Afganistán, donde talibanes, grupos autovinculados a la organización yihadista Daesh o los llamados 'señores de la guerra' hacen reinar el terror.

La mayoría de programas de la Cruz Roja en las regiones inestables del norte de Afganistán están suspendidos desde que seis empleados fueron abatidos en febrero tras una emboscada contra su convoy en la provincia de Jowzjan. Precisamente, dos de sus compañeros que fueron capturados durante el ataque recuperaron la libertad la semana pasada.

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