Arrimadas se convierte en el referente del constitucionalismo

Arrimadas y Rivera celebran, ayer, en Barcelona el triunfo de Ciudadanos en las elecciones. :: Pau Barrena / afp
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Arrimadas y Rivera celebran, ayer, en Barcelona el triunfo de Ciudadanos en las elecciones. :: Pau Barrena / afp

La formación liberal gana en escaños y en votos tras capitalizar la mayor parte del voto útil del bloque antisoberanista

MARÍA EUGENIA ALONSO BARCELONA.

Sacaron tres diputados en el 2010, los triplicaron en el 2012, se dispararon hasta 25 en el 2015 y ayer rebasaron la barrera de los 30 al conseguir 37 escaños. Con más de un millón de votos, Inés Arrimadas ha convertido a Ciudadanos en la fuerza más votada de Cataluña el 21-D tras 37 años de gobierno nacionalista. Un hito que supone una importante derrota moral para el soberanismo tan sólo dos meses después de que el Parlamento catalán aprobara la declaración unilateral de independencia. «Siempre que nos han dicho que era imposible lo hemos convertido en posible. Por primera vez en Cataluña ha ganado las elecciones un partido constitucionalista. Un millón cien mil gracias», remarcó, eufórica, la dirigente liberal desde un escenario situado en la Plaza de Cataluña, rodeado por toda la plana mayor del partido.

Una histórica victoria, sin embargo, con sabor agridulce. Las fuerzas independentistas lograron retener la mayoría absoluta con 70 diputados, dos más que los 68 que marcan esa frontera lo que abre la puerta a que se mantenga la inestabilidad política de los últimos cinco años. Los pactos serán imprescindibles para tejer cualquier gobierno y los antisistema de la CUP seguirán teniendo la llave de la gobernabilidad del bloque secesionista. «Han perdido votos y fuerza en estas elecciones. Hoy ha quedado claro que el proceso soberanista no representa un futuro para los catalanes», insistió Arrimadas. En las elecciones de 1999 y 2003 el PSC de Pasqual Maragall obtuvo más votos que CiU pero sumó menos escaños como consecuencia de ley electoral, que ayer volvió a perjudicar a Ciudadanos. El récord registrado en la participación, que superó el 81%, ha beneficiado a la formación naranja gracias a la movilización de votantes contrarios a la independencia hastiados del pulso secesionista de los últimos meses. De hecho, el partido que preside Albert Rivera ha mejorado de manera muy significativa su resultado respecto a los comicios de hace dos años: sentará en el Parlament a once diputados más que en la última legislatura, mientras que en porcentaje de votos sube casi ocho puntos, del 17,90% al 25,35%. A Ciudadanos le ha salido bien su estrategia de colocarse como la única formación del llamado bloque constitucionalista capaz de ofrecer una alternativa al separatismo. A pesar de su origen catalán, la formación liberal no ha tenido reparos desde sus inicios en definirse como un gran defensor de la unidad de España. No en vano, durante toda la campaña electoral su mensaje ha sido claro, sin medias tintas: Arrimadas o el independentismo. De hecho, la formación naranja se ha hecho con 20 representantes más que el PSC y 34 más que el PP que cosecharon su peor resultado en democracia. «Hoy un millón de valientes ha mandado un mensaje no solo a Cataluña ni a España sino al mundo: la mayoría social catalana se siente española y europea y va a seguir siéndolo», apuntaló Arrimadas en su discurso.

Consciente de que el 21-D era su oportunidad, la formación liberal echó los restos en esta campaña, diseñada al milímetro, en la que ha lanzado propuestas para recuperar la economía que considera maltrecha tras el 'procés' y prometer más politícas sociales con el dinero que antes se destinaba al soberanismo. La victoria de Ciudadanos se explica, sobre todo, por su crecimiento sostenido en todo el territorio catalán, un escenario impensable hace tan sólo un par de meses. Para ello, Arrimadas y su equipo ha llevado a cabo un arrollador despliegue por toda la comunidad, recalando en territorios antaño hostiles a la formación naranja, para aglutinar un electorado que antiguamente apoyaba a otros partidos, tanto de la izquierda como de la derecha. La candidatura de Arrimadas fue la opción más respaldada en las provincias de Barcelona, donde obtuvo 24 de sus 37 diputados, y Tarragona, donde se hizo con seis. El otrora cinturón rojo socialista quedó nuevamente teñido de naranja. En Lleida y Girona, las demarcaciones más independentistas, la victoria sería para Junts per Catalunya, pero en ambos casos Ciudadanos conseguió mantenerse como tercera fuerza más votada con tres y cuatro parlamentarios, respectivamente . Después del referéndum ilegal, la ruptura unilateral y el 155, el partido naranja ha aglutinado el voto a favor de la unidad y será la primera fuerza de un Parlamento fragmentado .

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