Arrimadas carga contra los comunes por su veto a Ciudadanos

M. E. ALONSO MADRID.

Ni Inés Arrimadas será presidenta de la Generalitat ni Ciudadanos presidirá el Parlamento de Cataluña. Los comunes de Xavier Domènech han cerrado la puerta a esta posibilidad por remota que fuera. Los naranjas necesitaban una doble carambola: el voto morado y que seis de los ocho diputados encausados no acudiesen al hemiciclo. «Nos han dicho un no rotundo», reconoció ayer Arrimadas, que arremetió contra la coalición de Ada Colau por dejar el «camino libre» a los soberanistas.

Con los números en contra, la formación liberal había centrado su batalla tras el 21-D en presidir la Mesa de la Cámara catalana, un puesto que considera le corresponde por haber «ganado las elecciones» y haber obtenido más escaños y votos que el resto de formaciones.

En Ciudadanos defienden la necesidad de buscar una alternativa constitucionalista en este órgano para evitar que los partidos independentistas pudiesen reeditar «las mismas barbaridades» y volviesen «a saltar las leyes». Arrimadas siempre ha reprochado a la última presidenta del Parlamento catalán, Carme Forcadell, que se comportara como «la presidenta de la Asamblea Nacional Catalana», en lugar de hacerlo como presidenta de la Cámara que debe representar a todos los catalanes. «Pero los señores de Podemos siempre que pueden están al lado de los soberanistas», les reprochó la dirigente naranja.

Domènech salió al paso de las críticas y aseguró que su formación «no ha pactado nada». El líder de los comunes aseguró que su tarea debe ser construir una «oposición democrática» y arremetió contra Ciudadanos por sobreactuar y «no saber sumar».

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