Los CDR arrebatan a la ANC la bandera de la agitación secesionista en la calle

Independentistas cortaron ayer varias carreteras. :: r. c./
Independentistas cortaron ayer varias carreteras. :: r. c.

Son organizaciones de ámbito local, que actúan de manera autónoma y defienden la acción directa

CRISTIAN REINO BARCELONA.

«La calle nos da libertad. La libertad la construimos nosotros». Esta es la filosofía de los llamados CDR, comités de defensa de la república, asambleas ciudadanas de ámbito local y de no más de 200 o 300 personas, que han cogido el testigo de las poderosas ANC y Ómnium en las movilizaciones callejeras del independentismo. Vinculados a la CUP, los CDR plantean protestas de perfil revolucionario, muy distintas a las que ha organizado la ANC, que estaban marcadas por el tono festivo y el objetivo de reunir al máximo número de personas posible. Los CDR no buscan movilizaciones numerosas, sino que sean contundentes, que tengan efecto. «Cataluña será un infierno», advirtieron el viernes pasado, después de que cinco de los exconsejeros del anterior Gobierno catalán fueran enviados a prisión.

Surgieron para el 1 de octubre, entonces eran comités de defensa del referéndum, para gestionar los encierros de ciudadanos en los colegios. Jugaron un papel decisivo para mantener abiertos los centros de votación y evitar que la Policía pudiera requisar las urnas. Las primeras asambleas de este tipo las formaron miembros de Arran (organización juvenil de la CUP), entidades vecinales, asambleas locales, ateneos... y se han ido extendiendo por todo el territorio. Ya hay más de 300 y se organizan por Twitter, Whatsapp o Telegram. El 20 de septiembre, con el cerco a la Consejería de Economía, se dieron a conocer; el 1 de octubre tuvieron su puesta de largo; y el 3 de octubre, con la huelga general se hicieron dueños de la calle.

Demostraron que con menos infraestructura que la ANC, podían ser más efectivos. En la huelga del 8 de noviembre dejaron patente que con unos centenares de personas es posible paralizar la circulación del AVE entre Barcelona y la frontera francesa, ocupando las estaciones de Girona y la barcelonesa de Sants.

En un momento en que la ANC y Ómnium han perdido influencia por sus propias luchas internas, la llama de la protesta la abanderan ahora los CDR. Sus movilizaciones pretenden ir más allá de la mera protesta. «Nos reapropiamos de las calles y paralizaremos el país», expresaron ayer tras los disturbios del domingo. Esta es su idea marco: acción directa y organización local. Fuentes policiales señalan que a raíz de la importancia que han ido adquiriendo, la coordinación de las organizaciones incluye a núcleos cada vez mayores y ya se puede hablar de una coordinación de los CDR de toda Cataluña.

Más radicales

El domingo dieron un paso más allá porque por primera vez en mucho tiempo se dejaron ver encapuchados en los disturbios de Barcelona y hubo acciones violentas, que superaron los actos de «resistencia pacífica», según su propia definición, con los que se dieron a conocer en los colegios electorales para defender el referéndum.

«Ahora conviene que nos preparemos para los próximos pasos para construir la república juntos. Hagamos la primavera catalana, huelga general, república, que la rabia se convierta en acción, que la acción construya el nuevo país», difundieron ayer por la redes. De hecho, la radicalización de los CDR se hizo más patente el pasado 30 de enero, tras la suspensión del pleno de investidura de Carles Puigdemont por parte de Roger Torrent, cuando burlaron el cordón policial e intentaron (sin éxito) entrar a la fuerza en el Parlamento.

Informes policiales apuntan además que están entrenando a los ciudadanos en talleres sobre cómo participar en las movilizaciones y cómo protegerse en ellas.

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