El apoyo a la independencia cae al punto más bajo desde el inicio del proceso

Junqueras, en un acto a favor del referéndum. :: q. garcía / efe/
Junqueras, en un acto a favor del referéndum. :: q. garcía / efe

El rechazo a la secesión aventaja en ocho puntos al 'sí' a poco más de dos meses del referéndum del 1-O

CRISTIAN REINO BARCELONA.

A poco más de dos meses para el 1 de octubre, fecha prevista para el referéndum, las alarmas saltaron en los cuarteles generales del soberanismo. No solo porque estaría en peligro la mayoría absoluta que obtuvieron Junts pel Sí y la CUP hace dos años en caso de nuevas elecciones, sino porque el apoyo a la ruptura está en estos momentos en el nivel más bajo desde que arrancó el proceso, allá por 2012.

La última encuesta del Centro de Estudios de Opinión (CEO) de la Generalitat, dada a conocer ayer, refleja claros síntomas de agotamiento en el movimiento independentista, que pierde una buena parte de la fuerza acumulada durante los cincos últimos años. La encuesta fue realizada en junio y no recoge la crisis de Gobierno en la Generalitat, que podría causar aún más bajas en las filas del secesionismo, especialmente en el sector menos radicalizado.

El sondeo concluye que el 49% de la población catalana es contraria a la secesión, frente al 41% que se muestra partidaria. Estos ocho puntos de diferencia son la mayor brecha registrada en el último lustro a favor del no. En marzo, en el último barómetro publicado, el 48% de la ciudadanía catalana rechazaba la separación, frente al 44% que la defendía. Lejos queda octubre de 2012, cuando el 57% apostaba por la secesión, y solo el 20% se inclinaba por la permanencia en España.

Este desplome del apoyo al secesionismo es significativo en la pregunta del barómetro del CEO que plantea qué debería ser Cataluña. Un estado independiente sigue siendo la opción más deseada, con un 34% de los votos. Los catalanes que prefieren que sea una comunidad autónoma son ya el 30% y el 21% opta por un Estado dentro de una España federal. En cualquier caso, la distancia entre el estado independiente y la comunidad autónoma es la más corta (cuatro puntos) desde octubre de 2012 y las curvas de las gráficas apuntan a que podrían cruzarse en próximos sondeos.

En junio de hace cinco años, el 34% de la población suspiraba por un Estado independiente catalán, el mismo nivel que se registra en estos momentos. Sin embargo, de junio a octubre de 2012, tras el 'no' de Rajoy al pacto fiscal y la celebración de la primera gran manifestación de la Diada, el apoyo a la independencia se disparó diez puntos. A partir de ahí se sitúa el inicio del proceso soberanista, que podría tener su punto culminante el próximo 1 de octubre.

Para acabar de elevar el nerviosismo en el independentismo, el CEO advierte de que la suma entre Junts pel Sí (si se reeditara la alianza) y la CUP podría no ser suficiente para armar una mayoría absoluta en unas eventuales elecciones, que podrían celebrarse tras el 1-O. Los 71 diputados que tienen en la actualidad podrían quedarse en 66 en el peor de los casos, dos menos que la mayoría absoluta. En porcentaje de votos, los independentistas podrían pasar además del 48% registrado en 2015 al 44% y por tanto muy lejos del 50% que necesitarían para proclamar la independencia a partir de unos comicios autonómicos.

En el último barómetro del CEO, Ciudadanos también va a la baja, si bien mantendría la segunda plaza y sería primera fuerza de la oposición con entre 20 y 22 escaños, frente a los 25 que tiene en la actualidad. El PSC ascendería hasta los 17 o 20, por los 16 actuales; Catalunya Sí que es Pot también avanzaría hasta 15-17, de los 11 actuales, mientras la CUP perdería de dos a cuatro y el PP podría ganar hasta dos desde los once actuales.

Alta participación en el 1-O

Con la cercanía de la fecha de la consulta, el CEO hizo la primera encuesta específica sobre el referéndum, que permitió a los secesionistas hacer una lectura positiva del sondeo, ya que el 'sí' obtendría una victoria clara, con el 62% de los votos, frente al 37% que sacaría el 'no'. Según la ley del referéndum que presentaron Puigdemont y Junqueras el pasado 4 de julio, si se produjera un triunfo de la secesión, el Parlamento catalán la proclamaría en 48 horas.

La estimación del CEO es que en torno al 67% de los catalanes acudirían a votar el 1-O, unas previsiones muy optimistas, pues en el 9-N solo votó en torno a un tercio del censo. Además, la misma encuesta señala que solo el 48% de la población avalaría una consulta unilateral como la que plantea Puigdemont, por lo que podría convocar un referéndum sin el apoyo mayoritario de la ciudadanía.

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