«Esto pasa por venir aquí, tenéis lo que os merecéis»

Miles de personas se manifiestan en Pamplona por los ocho procesados de Alsasua. / Efe

Tres jóvenes llevan más de 500 días en prisión preventiva y la Fiscalía pide entre 12 y 62 años por ejecutar un plan de terror contra los agentes | Comienza el juicio a ocho procesados por lesiones terroristas por agredir a dos guardias civiles y sus parejas en un bar de Alsasua

Mateo Balín
MATEO BALÍNMadrid

Taberna de día y pub de noche, el bar Koxka de la localidad navarra de Alsasua (7.500 habitantes) está catalogado entre los usuarios de webs especializadas como un establecimiento recomendable para comer junto a la autovía A-1. Pinchos de tortilla, chistorra, escalope, setas, bocadillos variados... «Todo muy bueno, gran ambiente, trato agradable y local espacioso en pleno centro del pueblo», escribía un vizcaíno en abril del pasado año.

Por los comentarios nadie diría que medio año antes, la madrugada del 15 de octubre de 2016, sobre las 4 de la madrugada, en el interior del Koxka, primero, y luego en la calle se produjo una agresión multitudinaria a dos guardias civiles fuera de servicio y sus parejas, quienes hora y media antes habían entrado en el bar a tomar unas consumiciones.

Unos graves incidentes -las heridas físicas de las víctimas se recuperaron en pocas semanas pero no así los daños morales, que continúan, según los informes periciales- que provocaron la identificación de 12 jóvenes, dos de ellos menores, como supuestos autores materiales de las lesiones sufridas por el teniente de la Compañía de Pamplona, su pareja, María José N. C. -residente en Alsasua desde los tres años-, el sargento y comandante del Puesto de Alsasua y su pareja Pilar P. O. de G.

Un juzgado de Pamplona, a 50 kilómetros de distancia, se hizo inicialmente cargo de la instrucción por delitos de atentando a agente de la autoridad, lesiones y amenazas, pero finalmente la Fiscalía de la Audiencia Nacional impuso su criterio y la juez Carmen Lamela, recién aterrizada a los juzgados centrales de instrucción, asumió las pesquisas al considerar que había indicios de un delito de terrorismo en concurso con el resto de tipos penales.

El tribunal tendrá que dirimir si actuaron bajo la estrategia etarra o se trató de una agresión puntual

La Audiencia Provincial de Navarra se resistió a entregar el sumario porque no veía finalidad terrorista y al final intervino el Tribunal Supremo para confirmar la competencia de la juez Lamela. Alegó de forma sucinta que dada la «gravedad» de las lesiones sufridas por el teniente, un tobillo roto, no se podía excluir «por el momento» que los delitos fueran competencia de la Audiencia Nacional, tribunal que juzga los delitos terroristas. En paralelo, Lamela acordó en noviembre de 2016 el ingreso en prisión de siete jóvenes y dos semanas después procesó a nueve (al final serán juzgados ocho tras admitirse un recurso).

«¡Fuera de aquí!»

Once meses después del procesamiento salieron en libertad cuatro de los siete encarcelados: Aratz Urrizola (22 años hoy), Julen Goicoechea (21), Jon Ander Cob (21) e Iñaki Abad (31) y los otros tres, Ohian Arnanz (22 años), Adur Ramírez de Alda (23) y Jokin Unamuno (24), han seguido en preventiva durante más de 500 días hasta el comienzo del juicio, mañana en la sede del tribunal en San Fernando de Henares.

La juez Lamela, la Fiscalía, la Abogacía del Estado -en representación de los agentes- y las acusaciones populares, Covite y la Asociación Unificada de Guardias Civiles, defienden que las agresiones se enmarcan en una campaña que comenzó hace más de 15 años llamada 'Alde-Hemendik' (¡Fuera de aquí!), cuya principal reivindicación es el rechazo a la presencia de Guardia Civil, Policía Nacional y Fuerzas Armadas de Navarra y el País Vasco.

Dicha reivindicación fue introducida en 1976 por ETA dentro de la alternativa KAS, un programa de cumplimiento por parte del Estado español en caso de que el grupo cesara su «actividad armada». En la calle fue dinamizado por movimientos antimilitaristas como 'Malatxa' y 'Eudima'.

En Alsasua, la Fiscalía cifra en un centenar los actos de sabotaje y violentos realizados entre 1998 y 2009 bajo la campaña 'Alde-Hemendik' y el movimiento Ospa. Y solo en 2016 se contabilizaron cuatro, en dos de los cuales -el aniversario de Ospa y las protestas durante la festividad de la Guardia Civil - fueron identificados los ahora procesados Jokin Unamuno y Adur Ramírez de Alda. Tres días después de que en la iglesia apareciera una pintada con '¡Fuera de aquí!' se producirían las agresiones.

Según el relato del fiscal José Perals, el primer conato se produjo pasadas las dos de la madrugada, cuando el teniente fue al baño y una procesada le preguntó si era «madero», éste dijo que sí y aquella le replicó que «menos tiempos libre». De regreso le arrojaron un vaso de chupito de plástico y a las cuatro Unamuno entró en el bar y se encaró con el sargento, al que conocía. «Esto os pasa por venir aquí, tenéis lo que os merecéis, hijos de puta, txakurras, cada vez que salgáis os va a pasar lo mismo», les gritaron e insultaron. En la taberna había unas 25 personas cuando comenzaron las agresiones, que seguirían en la calle. La Policía Foral logró apaciguar los ánimos pasadas las seis de la mañana.

Ayer, familiares de los procesados encabezaron una marcha en Pamplona apoyada por el Gobierno Foral con una pancarta con el lema 'Justicia, no es terrorismo' y otra que rezaba: 'No a los montajes policiales, jurídicos y mediáticos. Libertad y absolución'.

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