Agentes y funcionarios «amurallaron» a Granados para conseguir su impunidad

La Fiscalía acusa al ex secretario general del PP de Madrid de revelación de secretos en el primer juicio de 'Púnica' en la Audiencia Nacional

MATEO BALÍN

madrid. Francisco Granados, exsecretario general del PP de Madrid y exviceconsejero de Esperanza Aguirre, se sentó ayer por vez primera en el banquillo de los acusados de la Audiencia Nacional para ser juzgado por una de las piezas separadas del 'caso Púnica', la «gigantesca red» de tráfico de influencias que afecta a administraciones de varias comunidades autónomas.

Acusado del delito de revelación de secretos, por el cual se enfrenta a tres años de prisión, la defensa de Granados reclamó la nulidad del procedimiento en las cuestiones previas de la vista oral. Para ello alegó la violación de la intervención de las conversaciones telefónicas o el hecho de que el empresario David Marjaliza, quien fuera mano derecha del político, no fuera juzgado por los mismos hechos: el presunto 'chivatazo' de dos agentes de la Guardia Civil a quien fuera alcalde de Valdemoro entre 1999 y 2003 sobre que estaba siendo investigado.

A la espera de que hoy preste declaración, la Fiscalía señaló que Granados se rodeó de un grupo de funcionarios y fuerzas de seguridad que le «amurallaron para conseguir su impunidad» y aseguró que los soplos fueron «una constante».

Uno de los acusados, el guardia civil José Manuel Rodríguez Talamino, aseguró ayer al tribunal que él no dio el soplo, sino que le dijo que había una investigación en curso en Valdemoro. Sobre la noche del 6 de septiembre de 2014, afirmó que se encontró con el tercer acusado, José Luis Rodríguez Caro, y que hablaron de lo «típico». Al día siguiente, coincidió con Granados y estuvieron compartiendo «chistes de whatsapp» en una breve conversación.

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