Un adolescente transexual se quita la vida en Vizcaya porque «llegó a su límite»

MARÍA JOSÉ TOMÉ BILBAO.

Tenía solo 16 años y toda la vida por delante pero para él, que se sentía incomprendido por una sociedad que no reconocía su identidad sexual, era una condena. Más ahora, que la adolescencia había brotado y hacía evidentes los rasgos biológicos que no le correspondían. Ekai era un luchador, pero la batalla resultó tan desigual que no pudo más y tiró la toalla. Su madre le encontró muerto ayer en su habitación de la vivienda familiar de Ondarroa (Vizcaya).

El suicidio de Ekai, un adolescente transexual que llevaba años peleando por mostrarse como un chico que era como se sentía, ha conmocionado a la localidad -cuyo ayuntamiento ha decretado tres días de luto- y sobre todo a las familias de la asociación Chrysallis Euskal Herria, que luchan por una ley que proteja y reconozca los derechos a los menores y jóvenes cuyo «sexo registral» no coincide con su género. «Estaba al límite y cuando llegó la adolescencia no pudo soportarlo», explica Bea Sever, la portavoz de la asociación. Se marchó «sin hacer ruido» y temen que no sea el único caso. «En la asociación tenemos cuatro o cinco chavales en una situación insostenible, algunos con antidepresivos porque no pueden más».

Ekai se sentía tan descontento con su cuerpo que ni se miraba al espejo. Estaba siendo sometido a seguimiento en la Unidad de Género del hospital de Cruces pero, a pesar de la pelea de sus padres Ana y Elaxar por lograr un tratamiento hormonal que frenase su pubertad, no lo consiguió. «El protocolo es muy estricto y está condicionado al dictamen de médicos y psiquiatras. Normalmente, se autoriza a partir de los 16 años pero Ekai ya llega tarde», denunció la asociación, que demanda la supresión de los criterios médicos de protocolo de cambio de identidad. Tampoco llegó a tiempo la formación que el Gobierno vasco se comprometió a dar a docentes y alumnos del instituto donde estudiaba para evitar situaciones de acoso.

Gracias a su lucha, logró que compañeros y profesores le llamasen por el nombre con que se identificaba, aunque en su DNI apareciese otro. En noviembre apareció con su padre Elaxar en un informativo de La Sexta, cuando el pleno del Congreso aprobó los trámites para que los menores transexuales pudiesen cambiar su nombre y sexo en el Registro Civil sin informes médicos. «Explicar a todo el mundo que no es así, que esos documentos están mal, te hace pasar muy malos ratos», explicó. Tampoco pudo cumplir este deseo.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos