Abucheos al PSC, presiones a los 'comunes' y aplausos a Arnaldo Otegi

El sector independentista radical aprovecha la ofrenda floral a Casanova para jalear a los suyos y pitar a otros grupos

R. C. BARCELONA.

El independentismo más radical tampoco se contuvo este año. No sólo los dirigentes del PSC sino también los de Catalunya en Comú fueron objeto de sus gritos durante la tradicional ofrenda floral al monumento de Rafael Casanova, 'conseller en cap' de la ciudad en 1714, en los actos insititucionales de la Diada. A pesar del perímetro de seguridad, sus abucheos fueron perfectamente audibles.

Los más agraviados fueron los socialistas catalanes, encabezados por su primer secretario, Miquel Iceta, y por el expresidente de la Generalitat José Montilla. Fueron ellos los que recibieron el insulto de «botiflers», utilizado estos días como sinónimo de traidor y acuñado durante la Guerra de Sucesión española para referirse a los partidarios de los Borbones. «La 'senyera' es de todos, la Diada es de todos y el país es de todos», replicó Iceta en unas declaraciones a los medios. «Es un día para criticar a aquellos que quieren dividir al país entre buenos y malos».

Los 'comunes' Xavier Domenech y Ernest Urtasun pasaron algo más inadvertidos pero aún así también recibieron gritos de «'volem votar'» («queremos votar»), en respuesta, presumiblemente, a la ambigüedad mostrada por la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, que ha dejado en suspenso la cesión de locales de votación para la jornada del 1 de octubre aunque durante la Diada aseguró que está dispuesta a buscar la manera de que los ciudadanos puedan «participar».

Los ataques verbales a los partidos no independentistas durante los actos de la Diada no son nuevos. Tanto el Partido Popular como Ciudadanos los evitaron con su decisión de no participar un año más en la ofrenda a Casanovas. En cambio, los ultraderechistas de Plataforma per Catalunya, partido antinmigración contrario a la secesión, no dudaron en presentarse frente a la estatua de Casanova, donde como era de esperar fueron recibidos con abucheos, pitadas y gritos de «fascistas», que no cesaron siquiera durante la interpretación del 'Cant dels segadors', el himno oficial de Cataluña, por parte de la Banda Municipal de Barcelona.

El que, sin embargo, fue acogido con vítores fue Arnaldo Otegi, que participó en la ofrenda al frente de la delegación de la formación que lidera, Bildu, junto a la portavoz Maddalen Iriarte. «Desde Euskal Herria y desde gran parte de Europa creemos que el Parlamento catalán ha puesto en marcha un proceso absolutamente democrático», dijo esta.

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