Abre la puerta a abordar una reforma constitucional tras el 1-O

M. E. ALONSO

MADRID. Mariano Rajoy pidió ayer al PSOE que abandone, al menos hasta que pase la fecha del 1 de octubre, su pretensión de intentar formar en el Congreso una comisión de estudio sobre el modelo territorial y la reforma de la Constitución. «Antes no soy partidario de hacer nada. A partir del 2 de octubre estaremos en un escenario distinto», reconoció el presidente del Gobierno sin cerrar la puerta a cualquier posibilidad.

El jefe del Ejecutivo recordó que para impulsar una reforma de la Carta Magna es imprescindible el concurso del PP, la primera fuerza en la Cámara baja y que cuenta con mayoría absoluta en el Senado. Aunque no valoró el hecho de que los socialistas quieran incluir en ese debate a los soberanistas, Rajoy abogo para que «el PSOE, PP y Ciudadanos vayan juntos». Insistió en que los tres partidos comparten la idea de la unidad del país, la soberanía y la igualdad de los españoles, pero reclamó un verdadero «consenso» entre varias fuerzas políticas, más allá de las tres citadas. «No vayamos a discutir el 3% de los problemas estando de acuerdo en el 97%», remachó el líder de los populares.

Rajoy respondía así a las informaciones que apuntan a que el PSOE solicitará a principios de septiembre la creación en el Congreso de dicha comisión. El objetivo del partido de Pedro Sánchez es sumar a todas las fuerzas, incluido el PDeCAT, que al no tener grupo propio en la Comisión Constitucional podría estar presente a través de esta comisión de estudio.

Ayer la secretaria de Igualdad del PSOE, Carmen Calvo, precisó que «no hay nada decidido ni terminado», si bien incidió en que la modificación de la Carta Magna debe afectar indudablemente a la estructura territorial del Estado, porque ha quedado desfasada y debe acomodarse a la nueva realidad del país.

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