Diario Sur

Duelo en el Guadalquivir

  • Díaz y Sánchez echan un último pulso en el cierre de campaña con actos en la misma orilla del río separados por mil metros

Un pulso a las orillas del Guadalquivir. Susana Díaz y Pedro Sánchez evidenciaron de nuevo la tensión en la que la carrera de primarias ha sumido al PSOE al elegir el mismo espacio en Sevilla para sus actos de fin de campaña. Ambos trataron de realizar un último esfuerzo para exhibir músculo y dejar claro que la grieta en el partido está lejos de cerrarse.

Pocos en el PSOE andaluz dudaban de que la elección de Sevilla, ciudad de Díaz, por parte de la candidatura de Sánchez era una especie de desafío. El acto del ex secretario general tenía aún más simbolismo por cuanto se hacía justo frente a Triana, el barrio donde reside la presidenta andaluza, cuyos orígenes pasea por cualquier foro. Allí, los partidarios de Sánchez dejaban claro los motivos de la elección de tal escenario. «Demuestra que ya no hay miedo», sentenciaba Miguel, llegado en autobús desde Málaga, y añadía que «Pedro ha demostrado así que está muy seguro de la militancia y de lo que hace». Otros, como María José, pensaba que era una forma de cerrar el círculo en una ciudad a la que convirtió en emblema del socialismo. «Pedro se presentó en Sevilla, y aquí tenía que cerrar su campaña después de todo lo pasado».

Con «lo pasado» hacía alusión una vez más a lo ocurrido en el comité federal del 1 de octubre, que se zanjó con la dimisión del entonces secretario general. La campaña ha polarizado aún más las posiciones, y los cerca de 2.000 militantes y simpatizantes llegados desde todas las provincias andaluzas al céntrico Muelle de la Sal, junto al Monumento a la Tolerancia de Chillida, lo dejaban claro mientras sonaba la música de tono épico y se proyectaban fragmentos de intervenciones de Sánchez bajo el lema ‘Aquí está la izquierda’.

«Este no es su territorio, por qué no hacerlo aquí», bramaba Josefa. Militante «desde la llegada de la democracia», cargaba contra Susana Sánchez. «Me harté de llorar con lo que le hicieron a Pedro», confiesa, «eso no se hace, y como gane ella, me doy de baja».

La alcaldesa de París

Antes siquiera de que interviniera la alcaldesa de París, Anne Hidalgo, que junto a su familia se desplazó a Sevilla para apoyar a Sánchez a los sones de ‘La internacional’, en otro muelle, esta vez el de las Delicias, el himno del PSOE que brillaba por su ausencia en el acto del exsecretario general no dejaba de sonar en el de la presidenta andaluza, que contó con el apoyo de Alfonso Guerra, que, sin embargo, no intervino ante un auditorio con una media de edad menor de la habitual, con lo que el equipo de Díaz quiso demostrar que el cambio generacional también lo representa ella.

Más curtidos en mítines, la oficialidad del socialismo andaluz había optado por el mismo lugar donde tanto Díaz como Sánchez cerraron juntos la pasada campaña de las elecciones generales. Campeones en mercadotecnia, y más previsores, repartieron sombreros de paja, gorras y abanicos de papel. Todos con el pertinente el logo de partido y el lema ‘100X100PSOE’.

Como en las grandes finales, muchos miraban de reojo el acto del rival, y calculaban en las pantallas quién se llevaba el punto de la asistencia. Daba igual la cifra (unos 3.000, 5.000 según la organización), en el acto de la candidata todos veían «muchos más» que en el de Sánchez. Y con convicción, aseguraban que mañana en la votación «serían aún muchos más».

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