El dilema de los Pujol, confesar o gobernar

Jordi Pujol, junto a su esposa Marta Ferrusola. :: efe
Jordi Pujol, junto a su esposa Marta Ferrusola. :: efe
  • El clan familiar rompe su silencio para reivindicar el legado del padre y acusar a la Moncloa de estar detrás de todo

Después de meses en los que la familia Pujol-Ferrusola ha mantenido un mutismo casi sepulcral, el tercer hijo, Josep, rompió ayer el silencio para reivindicar la figura de su padre y dar respuesta a alguna de las incógnitas que rodean al caso. El legado político de Jordi Pujol, presidente catalán durante 23 años, se desmoronó desde que confesara un 25 de julio de 2014 que mantuvo una fortuna oculta en paraísos fiscales durante décadas. Era, dijo, una herencia del abuelo Florenci que se hizo rico con el tráfico de divisas, y así lo han mantenido los nueve miembros del clan contra viento y marea.

Josep Pujol admitió que la familia decidió mantener la fortuna oculta por intereses políticos. El dilema era reconocer que tenían una millonada en paraísos fiscales o callar y preservar la figura del Jordi Pujol, presidente de la Generalitat. Por ello, Marta Ferrusuola, explicó Josep en Catalunya Ràdio, destruyó parte de la carta en la que el abuelo Florenci legaba la fortuna a su hijo Jordi porque el dinero tenía que estar siempre oculto. «No se podía contar que los hijos de Pujol tenían dinero en Andorra, si mi padre hubiera confesado la herencia, no habría sido presidente», justificó.

El tercer hijo del matrimonio cree que ese pequeño pecado es perdonable. «Si me pregunta, qué prefiere, si 23 años de un presidente de la Generalitat de primera división y el pequeño pecado que hemos tenido que mantener por una herencia o renunciar a este presidente de la Generalitat, yo me quedo con la primera opción», afirmó. «La gente decidirá si lo que ha hecho Jordi Pujol por este país ha valido la pena o no», añadió. Dicen los que tienen acceso al expresidente de la Generalitat que casi su única preocupación a sus 87 años es saber qué papel tendrá en los libros de historia. Los suyos, los convergentes de toda la vida, reivindican su obra política, pero sus detractores apuntan que su hoja de servicios quedó emborronada de arriba abajo por la supuesta evasión fiscal.

Josep Pujol, en cambio, se esforzó en destacar que su padre no se hizo rico con la política, sino que cuando llegó a ella ya era millonario, hasta el punto que en 1979, un año antes de ser elegido presidente por primera vez, presentó una de las tres declaraciones de renta más altas de Cataluña.

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