Diario Sur

Rajoy no cederá ante mociones como la de la 'ley mordaza'

Mariano Rajoy sabe que ya no tiene mayoría absoluta pero eso no significa que esté dispuesto a resignarse frente a los intentos de la oposición de deshacer las principales leyes aprobadas desde la atalaya de su ominipotencia en la legislatura pasada. El presidente del Gobierno, de hecho, advirtió ayer en la sesión de control al Ejecutivo que solo asumirá aquellas iniciativas parlamentarias que sean de «obligatoria aplicación».

Fue una afirmación obvia. Ningún Gobierno ha hecho jamás caso a meras mociones, como la que el martes aprobó la Cámara, con el voto en contra del PP, para «instar» a la derogación de la llamada 'ley mordaza'. Pero algunos grupos confiaban en que el aviso a navegantes sirviera en este caso para que 'motu proprio', y antes de plantear una reforma legislativa formal, el Ejecutivo diera su brazo a torcer.

Rajoy dejó claro que no será así. Y, de paso, también hizo ver que, en ningún caso, renunciará al derecho de veto que le concede la Constitución para frenar la tramitación de aquellas propuestas que puedan alterar los Prespuestos una vez aprobados. Lo hizo en respuesta a una pregunta de Pablo Iglesias, la primera de la legislatura, en la que el líder de Podemos le echó en cara que, con el recurso a ese precepto, se ponga limite el poder del Legislativo.

Los grupos de la oposición argumentan que el Ejecutivo está recurriendo a la prerrogativa constitucional demasiado a la ligera y que más que uso está haciendo abuso de una potestad que, la mayoría, admite como necesaria. De hecho, gracias a los votos de PSOE, Podemos y Ciudadanos ya se han levantado algunos de esos vetos, en concreto los que se presentaron contra la iniciativa que pretende la paralización de la Lomce y el de mejora de las condiciones de los trabajadores de subcontratas.

El PP defiende que todos los bloqueos que ha planteado el Ejecutivo están plenamente justificados y son acordes a la Carta Magna. Así que Rajoy pidió «respeto» a sus competencias. «Eso es la democracia; sinceramente -alegó- creo que no es tan difícil».