Diario Sur

El Parlamento abre la puerta a revisar la ley de secretos oficiales

  • Los populares conceden al PNV estudiar la desclasificación automática de los documentos después de 25 años

madrid. En la legislatura de la mayoría absoluta, el PP no habría dudado en dar carpetazo a la iniciativa del PNV para una reforma de la Ley de Secretos Oficiales que permita la desclasificación automática de los documentos a los 25 años. Pero son nuevos tiempos y la aritmética parlamentaria obliga ahora los populares a cultivar el encuentro con los nacionalistas vascos. Esta circunstancia se escenificó ayer en el Congreso, donde el partido de Mariano Rajoy optó por la abstención para permitir que la propuesta comience a tramitarse.

La proposición de ley del grupo vasco no es nueva. El pasado mes de abril la Cámara baja tomó en consideración la iniciativa, pese al rechazo entonces de los populares. Sin embargo, la convocatoria de elecciones el 26 de junio y la consecuente disolución de las Cortes, dejaron sin efecto la propuesta.

Los nacionalistas pretenden que la ley, que data de 1968, pueda actualizarse, de manera que la información secreta vea la luz tras 25 años silenciada, y que el plazo se reduzca a una década en el caso de las materias reservadas. El diputado, y autor del texto, Mikel Legarda denuncia que la norma vigente esté impidiendo el acceso a documentos de la Guerra Civil y fuerce a los historiadores a recurrir a los archivos de otros países para investigar sobre la contienda.

El planteamiento del PNV obtuvo este martes el respaldo del PSOE, Unidos Podemos, Esquerra, la antigua Convergència y Compromís; mientras Ciudadanos se inclinó por abstenerse. Durante toda la jornada, el PP intentó llegar a un acuerdo con el principal partido de la oposición para plantear en esta primera fase de la legislatura una reforma más en profundidad y sortear la iniciativa del grupo vasco. Pero los socialistas optaron por sumarse al resto de la izquierda y plantarse políticamente ante una norma preconstitucional.

La proposición de ley comienza ahora su andadura en la Cámara baja, donde podrá ser enmendada por los grupos parlamentarios.