Diario Sur

Sánchez se desinfla y elude comprometer su candidatura al liderazgo del PSOE

  • El ex secretario general protagoniza hoy el primer acto con militantes desde su caída, pero aún no ha decidido qué hacer

Aparentó determinación aquel sábado de investidura en que dejó el escaño. Dijo que ese mismo lunes se echaría a las carretera para oír a quienes no habían sido escuchados, los militantes del PSOE. Y, al día siguiente, volcó toda su rabia en el programa de Jordi Évole. Pero el ímpetu de Pedro Sánchez se ha ido desinflando. «Está de duelo», dicen quienes hablan con él a menudo. Casi un mes después de su última intervención pública, el ex secretario general reaparecerá hoy en un acto que pretende ser de bajo perfil en Xirivella (Valencia). Sin alharacas. Sin ejército.

El líder caído no tiene ahora claro que merezca la pena volver a dar la batalla por la secretaría general. En su círculo de próximos -ese que se reunió con él en un hotel de Madrid el pasado 3 de noviembre para analizar la situación y empezar a tomar decisiones- explican que esa es la razón por la que no regresa a lo grande, con una suerte de mitin en loor de multitudes. Lo hace con una mesa redonda sobre el futuro de la socialdemocracia, en la que compartirá protagonismo con Odón Elorza y José Antonio Pérez Tapias. De momento, no quiere comprometerse a nada más.

Si Sánchez accedió a participar en este primer acto -organizado por el secretario general de los socialistas valencianos, José Luis Ábalos- fue porque parte de los suyos creen que no se puede desaprovechar su tirón entre las bases e insisten en que, sea o no él quien la encabece, si se va a construir una alternativa contra Susana Díaz, hay que mantener viva la llama que prendió el día en el que los principales barones del partido se decidieron a activar el plan para derribarlo con el propósito de evitar unas terceras elecciones. El día en que ganaron quienes abogaban por dejar gobernar al PP.

«El discurso lo tenemos, sólo se trata de recogerlo pero, hoy por hoy, eso requiere de la participación de Pedro», dice un crítico con el actual poder. En cierta medida, algunos 'sanchistas' ven en el acto de Xirivella -al que seguirá horas después un coloquio con afiliados en Sueca- una oportunidad para tomar la temperatura al partido. En principio, se ha buscado un recinto modesto, con capacidad para unos 350 asistentes. Pero nadie descarta que se desborden las expectativas.

No habrá, en cualquier caso, pesos pesados del partido. Ni en Xirivella ni en Sueca. Insisten en su equipo que es algo deliberado. Los afines a Díaz se sonríen y apuntan que sus adversarios carecen de «capitanes» para una guerra en la que van a ser necesarios, por más que haya un voto directo de las bases.

Apoyo orgánico

Es cierto que Sánchez tiene en su contra a todos los presidentes autonómicos salvo la balear Francina Armengol -una de las participantes del citado cónclave secreto al que también asistieron Ábalos, el secretario general de Castilla y León, Luis Tudanca; el número dos de los socialistas vascos, Miguel Morales; el de los navarros, Santos Cerdán; el exportavoz en el Senado Óscar López; Juan Ramón Ferreira, el número dos de César Luena en la secretaría de Organización y el sevillano Alfonso Rodríguez Gómez de Celis-, pero aún conserva el apoyo de líderes de otras federaciones, salvo del catalán Miquel Iceta.

Ahora, sus colaboradores están divividos entre quienes temen que su falta de convicción lleve a los dirigentes territoriales a descolgarse y quienes aseguran que hasta que no esté convocado el congreso es absurdo hacer cábalas y desgastarse en una campaña eterna. «Es posible que haya quien tome distancia pero una vez empiece la recogida de avales, sea con Pedro o con otro candidato, muchos volverán», dice un convencido de que el rechazo hacia el modelo de partido que propugna la andaluza genera mucho rechazo.

La cuestión orgánica no es menor. El congreso extraordinario de 2014 demostró que quien controla más aparatos tiene las de ganar.