Diario Sur

El Ejecutivo cree que el PNV tiene ahora las manos libres para pactar los Presupuestos

  • En la Moncloa señalan que la alianza de Urkullu con los socialistas en el País Vasco puede neutralizar el coste de un entendimiento con Rajoy

madrid. Con la maquinaria del Ejecutivo programada para sacar adelante el techo de gasto y los Presupuestos Generales del Estado, en los despachos de la Moncloa se ha acogido con «relativa satisfacción» el pacto de Gobierno entre el PNV y los socialistas sellado en Vitoria. En el entorno de Mariano Rajoy han querido ver en la alianza una apuesta de los nacionalistas por la «moderación» que podría facilitar ahora que el grupo vasco acabe acordando también las cuentas públicas en el Congreso de los Diputados.

Hace tiempo que los populares no ocultan su confianza en que el PNV, la misma fuerza política que negó a Rajoy su apoyo en las dos sesiones de investidura a las que se ha sometido el presidente, juegue esta vez el papel de garante de la gobernabilidad y se convierta en socio puntual del Ejecutivo a lo largo de la legislatura. Y en este escenario, el PP interpreta que Íñigo Urkullu, en un juego de equilibrios, ha contrarrestado ya con su pacto con los socialistas el coste que podría conllevar una aproximación a un Gobierno de tendencia centralista con el que no ha mantenido una relación fluida en los últimos cinco años.

«Esta podría ser la antesala de una legislatura de acuerdos ocasionales a cambio de contrapartidas», aseguran fuentes del Ejecutivo. En la Moncloa no ven, de hecho, a los nacionalistas vascos incómodos en su interlocución con el equipo de Rajoy, y como prueba de ello señalan el encuentro que la semana pasada mantuvieron la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, y el portavoz parlamentario del PNV, Aitor Esteban, en el Congreso sin que ninguna de las partes exigiera que la reunión se desarrollara con discreción y fuera del foco de los medios de comunicación.

Cautela

Pero la negociación, admiten en el Ejecutivo, no será sencilla. Eso obliga a cuidar el tono y a no dinamitar antes de tiempo un diálogo que, por ahora, tan sólo se ha planteado como posible. En este marco se entiende la cautela del presidente al valorar la coalición del PNV con los socialistas para gobernar en Vitoria. «Es un pacto entre dos partidos políticos en el País Vasco -circunscribió Rajoy a su llegada a la reunión del Grupo Parlamentario Popular que ayer presidía en el Senado-; el PP no ha firmado más que nada porque no ha sido invitado».

El texto del acuerdo acepta, sin embargo, que se debata el reconocimiento de Euskadi como nación y el derecho a decidir. En este sentido, el jefe del Ejecutivo confía en que no se generen «más incertidumbres» y advierte de la obligación de respetar el marco constitucional. Pero en su círculo señalan en privado que el PNV no es Convergència. La vicepresidenta se encargó este martes de escenificar las diferencias entre ambas formaciones en la sesión de control en la Cámara alta, donde tras responder con dureza al independentismo catalán, ofreció diálogo, lealtad institucional y «sensibilidad foral» a los nacionalistas vascos.

El Gobierno dejó así la oposición al PNV en manos del PP, especialmente en Euskadi, donde el líder de los populares, Alfonso Alonso, ha encontrado, tras la entrada del PSE en el Ejecutivo autonómico, el espacio para erigirse en el defensor de la unidad de España y la Constitución.