Diario Sur

La gestora del PSOE aplaude con 'peros' el acuerdo con el PNV

  • Valora que los nacionalistas no estén en manos de Podemos o Bildu pero teme que su discurso territorial se resienta aún más

Madrid. «Es una buena noticia: buena para Euskadi y buena para España». La dirección interina del PSOE trató de amortiguar ayer, por boca de su portavoz, Mario Jiménez, el ligero resquemor que le produce el acuerdo de Gobierno suscrito por los socialistas vascos y el PNV en vísperas de la investidura de Iñigo Urkullu. En privado, sin embargo, algunos dirigentes admiten que el texto contiene algunos puntos que a la larga pueden ser espinosos. Y la falta de una comunicación fluida con la cúpula del PSE aumenta los recelos.

En el lado positivo, la gestora resalta dos aspectos. El primero, que el pacto aporta «estabildad» al País Vasco. «Siempre resultará más tranquilizador un PNV en manos de los socialistas que en manos de Bildu o de Podemos», dicen. El segundo, que los planteamientos de Urkullu distan mucho de los que en su día pudo defender el lehendakari Juan José Ibarretxe y, si es capaz de sacar adelante un nuevo marco de autogobierno sin un enfrentamiento con el Estado, podría ayudar a serenar el debate catalán.

El acuerdo sellado con los nacionalistas vascos contempla que el Parlamento apruebe el borrador de un nuevo estatuto de autonomía en el plazo de 8 meses. Y la gestora confía en que el PSE contribuya a evitar apuestas «radicales». Pero algunos de sus miembros no ocultan que tampoco las tienen todas consigo.

Una de las cuestiones que se debatirán en la ponencia parlamentaria, de hecho, será el reconocimiento de Euskadi como nación. Así lo recoge el documento de 70 páginas hecho público ayer. Otra es el derecho de autodeterminación. En el resto de España hay pocas dudas de que el PSE se opondrá, como ha hecho siempre, a que pueda llevarse a cabo un referendum sobre la independencia. Sin embargo, el término «nación» es harina de otro costal. A los socialistas vascos no les plantea problemas si se entiende como concepto cultural, histórico y lingüístico. A buena parte del PSOE, en cambio, sí.

Conflicto interno

El principal partido de la oposición ya tiene abierto un conflicto interno a cuenta de este mismo asunto, de hecho, con el PSC, que en su último congreso, celebrado hace tan solo unas semanas, acordó presionar a su partido hermano para que acepte reconozcer a Cataluña como nación. La respuesta de la gestora, hasta ahora, ha sido clara y remite a la Declaración de Granada, el acuerdo sobre el modelo territorial sellado por todas las federaciones del partido en 2013, en el que se defendió una reforma de la Constitución que profundice en los aspectos federales del sistema sin tocar el artículo 2 de la Constitución (para el que solo España es «Nación»). De ahí, aseguran, no se moverán.

Hay otro asunto en el acuerdo que genera cierta incertidumbre. El Gobierno de coalición reclamará -en sintonía con la literalidad de una parte del Estatuto de Gernika que todos los Gobiernos centrales han considerado siempre inviable- los «instrumentos económicos de recaudación y de gestión presupuestaria precisos para conectar de manera más eficaz las políticas pasivas y prestaciones de desempleo con las acciones formativas y de inserción» y la transferencia de la gestión del régimen económico de la Seguridad Social. Eso sí, añade que lo hará «desde el respeto al principio de solidaridad y al carácter unitario del sistema».

El exministro de Trabajo Valeriano Gómez, ahora recuperado por la gestora, duda del encaje constitucional de la propuesta. «Ya veremos cuando lo vayamos desmenuzando, pero me parece muy difícil», comenta.

En todo caso, lo que de verdad puede suponer un problema es la desconfianza existente entre la dirección interina y los cuadros del PSE, situados junto a Pedro Sánchez en la batalla orgánica que libra el partido. A pesar de que Idoia Mendía y Javier Fernández hablaron el viernes y el sábado, fuentes cercanas a la gestora se quejan de que, hasta entonces, la vasca mostró escasa voluntad de informar sobre sus negociaciones.