Diario Sur

Iglesias arrincona a los 'errejonistas' tras vencer en las primarias

  • El líder de Podemos desoye las llamadas a pactar de su 'número dos' para acudir con un proyecto conjunto a la Asamblea estatal

La victoria de los 'pablistas' en las primarias de la Comunidad de Madrid ha alterado el delicado juego de equilibrios dentro de Podemos. Tras ganar en los dos territorios más fuertes del partido, Madrid y Andalucía, Pablo Iglesias se siente invencible ante la Asamblea Ciudadana estatal que se celebrará a primeros de año. Tan fuerte se considera que ya afirma en público que está «asumido» que continuará al frente del partido o que se siente respaldado hasta «por compañeros que piensan muy diferente» a él. Frente a la seguridad del secretario general, la corriente fiel a Íñigo Errejón trata de digerir la derrota en unas primarias que en la Comunidad de Madrid se habían preparado durante meses y que de ganarlas le hubiesen brindado una plataforma desde la que medirse de tú a tú con el aparato 'pablista'.

Tras el fracaso, el 'número dos' de Podemos apuesta por alcanzar un acuerdo para salvar los muebles. La intención de Errejón de cara a Vistalegre 2 es firmar primero un pacto sobre los documentos organizativos que servirán de guía a la estrategia de Podemos y acudir después a la asamblea con una lista de consenso. Pero Iglesias ha rechazado por ahora estos intentos de acercamiento, ya sea por el convencimiento de que su control sobre Podemos está garantizado o porque no está dispuesto a renunciar un milímetro a sus renovados bríos radicales.

Tras dos años de transversalidad de Errejón, los aliados naturales del secretario general son en este momento los anticapitalistas y el líder de IU, Alberto Garzón. La posición más a la izquierda de ambos hace complicado cualquier encaje con la moderación con la que el secretario político pretende atraer votantes a los que Podemos aún no ha logrado «seducir».

Errejón, sin embargo, se declara «optimista» sobre ese acuerdo y fuentes próximas a él insisten en que el diálogo entre las dos máximas figuras del partido es fluido a pesar del evidente distanciamiento que ha cuajado en los últimos meses. Estas sensaciones positivas contrastan con la actitud del secretario general, que ha dado con la puerta en las narices a su número dos. La última vez, el pasado miércoles. Según señaló Iglesias, «los documentos son algo que no tiene que partir de dos personas, sino que la palabra la tienen que tener todos los inscritos». «A veces -continuó el líder de Podemos- es buena noticia ponerse acuerdo en los documentos, pero otras puede ser mejor noticia que haya diferentes propuestas, no dos, puede ser que cuatro, cinco o seis, que permitan a los inscritos decidir». Esta apelación a la militancia refleja a la perfección la confianza de Iglesias en sí mismo y en que Errejón no le derrotaría en un duelo ante las bases.

Afrenta personal

Que Iglesias no está dispuesto a ceder, al menos por ahora, lo demuestra el primer paso de Ramón Espinar al frente de la organización en Madrid. El portavoz en el Senado, miembro del ala más dura del 'pablismo', asumió el cargo de secretario general regional con un mensaje a favor de la integración y la pluralidad. Acto seguido nombró una ejecutiva de doce miembros en la que solo hay una 'errejonista' pese a que la candidatura de la concejal madrileña Rita Maestre logró un 43% de los votos. Iglesias se tomó como una afrenta personal la rebelión 'errejonista' en Madrid y ahora pasa la factura.

De cara a la asamblea de Vistalegre 2, los planes de Errejón pasan por apurar los plazos y sólo se podría plantear la batalla por la Secretaría General en un caso extremo. Hasta dónde está dispuesto a apretarle las tuercas Iglesias es por el momento una incógnita, aunque el líder de Podemos afirma en público que pondrá todo su empeño en mantener a Errejón a su lado. Eso sí, también ha recalcado que habrá nuevas incorporaciones a la dirección nacional. Una de ellas será la del eurodiputado Miguel Urbán, referente de los anticapitalistas junto a la andaluza Teresa Rodríguez.

Iglesias sostiene que a partir de ahora Podemos se regirá por «la coralidad», pero si las diferentes sensibilidades que agrupa Unidos Podemos serán capaces de entenderse en torno al liderazgo de Iglesias es un misterio que se resolverá en los próximos meses.