Diario Sur

Cospedal y Zoido se rodean de fieles y prescinden de la Moncloa y la cantera del PP

  • El Gobierno designa delegado en Cataluña a un diputado del PP procedente de CiU

Los ministros de Defensa y de Interior primaron la confianza sobre la experiencia y formaron sus equipos con personas de su círculo más cercano. Dolores de Cospedal escogió al exdiputado, exalcalde de Toledo y expresidente del PP de Castilla-La Mancha, Agustín Conde, para que sea su secretario de Estado. Juan Ignacio Zoido situó a José Antonio Nieto, exalcalde Córdoba, en la Secretaría de Estado de Seguridad. Ambos ministros, los dos de mayor peso político entre los recién incorporados al Gobierno, no buscaron a sus colaboradores entre los expertos de la Moncloa ni en la cantera del PP, a diferencia de los otros ministros noveles.

La titular de Defensa y secretaria general del PP miró a su círculo castellano-manchego para designar colaboradores. Conde, uno de sus hombres de confianza en el partido de esa comunidad, fue presidente de la Comisión de Defensa del Congreso de 2011 a 2015, aunque en esa misma legislatura tuvo un conflicto de incompatibilidades al descubrirse que era propietario de una empresa energética y también asesoró a una inmobiliaria relacionada con el Banco Santander al mismo tiempo que ocupaba el escaño.

No declaró ninguno de esas dos labores profesionales en la declaración de actividades que los legisladores presentan en el Congreso cada legislatura. En un caso alegó olvido, y en el otro argumentó que su cliente era una entidad financiera privada, no una institución pública.

Pero Conde no es el único producto de los viveros políticos de Castilla-la Mancha que se lleva la ministra de Defensa. Arturo Romaní, consejero de Hacienda en el Gobierno de Cospedal en Castilla-La Mancha hasta 2015, será el subsecretario del departamento.

Zoido, por su parte, se ha llevado todo un clan de amigos al Ministerio del Interior. Además de Nieto, que será el número dos del departamento, el exalcalde de Sevilla ha fichado para directores de la Policía y la Guardia Civil al exdelegado del Gobierno en Extremadura Germán López y al juez José Manuel Holgado Merino. El director general de Tráfico será el exconcejal sevillano Gregorio Serrano. Salvo Nieto los tres han desarrollado su actividad profesional en Sevilla y en Extremadura, comunidad en la que el ministro vivió muchos años.

Otro cambio relevante, aunque solo sea de ubicación, es el de José María Lassalle, que deja la secretaría de Estado de Cultura para pasar a la de la Sociedad de la Información y la Agenda Digital en el Ministerio de Fomento. Lassalle ha mantenido sonados enfrentamientos con el titular de Hacienda, Cristóbal Montoro, por las dotaciones económicas para distintos aspectos de la política cultural. Íñigo Méndez de Vigo, enemigo de las riñas, pretende dar otro sesgo a su departamento y ha elegido para el cargo a Fernando Benzo, exasesor de Jaime Mayor Oreja en Interior.

Otro talante para Cataluña

Los nombramientos con mayor carga política de los aprobados ayer por el Consejo de Ministro tienen que ver con Cataluña y en apariencia evidencian un nuevo talante conciliador. El secretario de Estado para las Administraciones Territoriales, bajo la directa supervisión de la vicepresidente Soraya Sáenz de Santamaría, será Roberto Bermúdez de Castro, diputado del PP en las Cortes de Aragón y un hombre cercano a la expresidenta Luisa Fernanda Rudi. Sus primeras palabras fueron toda una declarción de intenciones: «Mi primer y principal objetivo es conseguir que todo el mundo esté a gusto en España».

Bermúdez de Castro tendrá que trabajar codo con codo con el nuevo delegado del Gobierno en Cataluña, Enric Millo, veterano diputado del PP y portavoz en el Parlamento catalán. Se da la particularidad de que Millo inició su carrera en el nacionalismo catalán, en la moderada Unió Democrática que presidió durante muchos años Josep Antoni Duran Lleida. Entró al Parlamento catalán como diputado de Unió, fue portavoz adjunto de CiU hasta 2003 y sale de la cámara tras dejar el escaño del PP para ser delegado del Gobierno en Cataluña. Reemplaza en el cargo a Llanos de Luna, protagonista de incontables encontronazos con la Generalitat. Su nombramiento es un «motivo de celebración» para el líder del PSC, Miquel Iceta, que resaltó el espíritu dialogante del nuevo delegado del Gobierno de Mariano Rajoy.