Diario Sur

El PP-A se revuelve contra las declaraciones de Cifuentes sobre financiación autonómica

Juanma Moreno Bonilla.
Juanma Moreno Bonilla. / Efe
  • La presidenta de Madrid esgrimió que los madrileños “pagaban la sanidad y la educación de los andaluces”

El PP-A vuelve a ver cómo le llueve fuego amigo desde el interior de sus propias filas. En esta ocasión ha sido un comentario de la presidenta madrileña Cristina Cifuentes, que ha logrado unir a todo el arco parlamentario andaluz en su contra al asegurar que “los madrileños están pagando 3.000 millones de euros para que los andaluces tengan sanidad, educación y demás”. En Andalucía se han apresurado a recordar que en España “nadie regala nada a nadie” y que el PP siempre se ha destacado por defender la solidaridad “sin fisuras” entre territorios.

Las declaraciones de Cifuentes se produjeron el transcurso de un pleno en el Parlamento regional, y con ellas quiso poner en solfa el actual sistema de financiación. Pero pasado el fragor del momento, insistió en su tesis criticando que la respuesta de PSOE-A respondía “al victimismo al que nos tienen acostumbrados” y a la carrera de la presidenta Susana Díaz para liderar el PSOE. Pero sus palabras le han valido el reproche de sus propios compañeros. El portavoz del PP en el Congreso, Rafael Hernando, tildó de “gravísimo error” alimentar debates sobre la financiación autonómica, un argumento con el que a su juicio “estamos dando la razón a aquellos que plantean que es mejor ir solo” o a quienes creen que “los del territorio de al lado nos roban o nos dan poco”, en clara alusión al independentismo catalán.

Desde Andalucía, el líder del PP-A Juan Manuel Moreno Bonilla, reveló que ha pedido explicaciones sobre estas palabras, y aunque entendía que se debían “al calor de un debate”, insistió en que su partido luchará “con uñas y dientes con todo aquel que intente romper el principio de solidaridad entre españoles”. Un argumento al que se fue sumando después toda la plana mayor de su formación en la comunidad andaluza.

Donde más han escocido las palabras de la presidenta madrileña ha sido en el PSOE-A, que considera que se trata de uno más en una larga lista de agravios entre comunidades a cuenta de la financiación. Aún se recuerda cuando en 2010, la antecesora de Cifuentes, Esperanza Aguirre, atacó a los jornaleros andaluces cuestionando que el Gobierno de Rodríguez Zapatero destinaba fondos públicos a las “pitas, pitas”. También la exministra de Sanidad, Ana Mato, afeó que los niños andaluces estudiaban en el suelo porque no tenían mesas en los colegios. Más cercanos en el tiempo, las andanadas procedieron de Catalunya. Durán y Lleida (UDC) sugirió que los andaluces se pasaban “el día en el bar” con el PER gracias a la contribución de los catalanes.

Desde el PSOE-A no dudaron en criticar la visión “clasista” que tienen algunas formaciones más allá de Despeñaperros, mientras que la presidenta andaluza acusó directamente a Cifuentes de “mentir” para dividir a los españoles, recordando que Andalucía recibe 109 euros por habitante menos que lo que recibe Madrid.

Díaz consideró que se trata de “una falta de respeto a quienes trabajan tanto” y lamentó que en el PP “siempre sale el clasismo, el desdén con el que atacan a los andaluces”, reprochando que “los que se envuelven en banderas de España hacen un discurso que va contra España y contra la igualdad de los ciudadanos”. “Un patriotismo de boutique”, lo calificó, para considerar a continuación que un país es aquel en el que sus ciudadanos no se preocupan de dónde tributan las empresas.

También Ciudadanos, sostén del Gobierno del PP en Madrid y del PSOE en Andalucía, han descalificado esas palabras. El líder de la formación, Albert Rivera, se mostraba “sorprendido” y “avergonzado” por un argumento usado habitualmente por los separatistas, asegurando que Cifuentes lo que tiene que hacer es “ayudar a hacer un debate tranquilo y sereno sobre financiación autonómica y no echar leña al fuego antes de que empiece el propio debate”. Así, respaldó que su partido haya anunciado una propuesta de reprobación de la presidenta madrileña en la Cámara andaluza, aunque descartó extenderla al resto del país. “Si se hiciera con cada líder político que se mete con una comunidad no tendríamos días suficientes”, zanjó.