Diario Sur

Eduardo Madina y Txema Guijarro, tras aplazarse ayer la votación en el Congreso. :: emilio naranjo /efe
Eduardo Madina y Txema Guijarro, tras aplazarse ayer la votación en el Congreso. :: emilio naranjo /efe

El castigo a los díscolos reaviva las tensiones en el PSOE

  • La gestora cubre con reconocidos críticos del 'sanchismo', como Madina y Soraya Rodríguez, puestos de relieve en el Congreso

Madrid. El incendio del PSOE es ahora menos visible pero sigue consumiendo al partido y de vez en cuando sus llamas se avivan. Eso sucedió ayer con la decisión de la gestora de privar al diputado del PSC José Zaragoza y al balear Pere Joan Pons de los puestos de presidente y portavoz que les estaban reservados en la Comisión Mixta del Congreso y el Senado para la Unión Europea. No es un caso aislado sino el aperitivo del castigo que se infligirá a los diputados que rompieron la disciplina de voto en la pasada sesión de investidura con un 'no' rotundo a Mariano Rajoy.

En la gestora disfrazan los cambios de decisión casi puramente técnica. «Tienen más que ver con la necesidad de configurar nuevos equipos en una nueva etapa que con cualquier otro planteamiento», argumentó su portavoz Mario Jiménez. Es probable, de hecho, según fuentes de la dirección interina, que en la reunión que tiene previsto celebar hoy tras la sesión de apertura solemne de las Cortes se acuerden nombramientos que afecten también a diputados indisciplinados e incluso a senadores (que no tuvieron que votar en la investidura).

Los críticos, sin embargo, no tienen la más mínima duda de que lo que se ha puesto en marcha es una auténtica purga para arrinconar a los aún fieles a la anterior ejecutiva de Pedro Sánchez y restarles oxígeno de cara al próximo congreso. Incluso miembros del grupo parlamentario que en su día defendieron una abstención para evitar terceras elecciones -es decir, que apoyaron la vía oficial- admiten que no parece haber demasiado interés por «coser» el partido (el término que tanto le gusta emplear a Susana Díaz en sus discursos).

Por lo pronto, la actual cúpula interina, salida del turbulento Comité Federal del pasado 1 de octubre con poderes que una parte del partido cuestiona, no ha buscado precisamente perfiles neutrales para los relevos. A Zaragoza, exsecretario de Organización de los socialistas catalanes, le sustituye Soraya Rodríguez, portavoz del grupo socialista en época de Alfredo Pérez Rubalcaba y reconocida 'antisanchista'. Y a Pons le suplirá Eduardo Madina, especialmente crítico con el ex secretario general, al que se enfrentó en las primarias de 2014.

Son cambios que se suman a los ya realizados hace un mes en la portavocía del grupo en el Parlamentio Europeo, que ahora ocupa Ramón Jáuregui en lugar de Iratxe García y en el Senado, donde Vicente Álvarez Areces sustituyó a Óscar López. «Estos cosen a hachazos», dice un diputado que tampoco olvida la designación del exvicesecretario general José Blanco como presidente de la Mesa del Comité Federal o la apuesta de su sucesora, Elena Valenciano -ambos opuestos a Sánchez- como vicepresidenta del Partido Socialista Europeo.

Ahora se espera un mensaje contundente contra los perdedores de la última batalla interna. Se da por hecho la salida de la catalana Meritxell Batet, número uno en la lista por Barcelona, de la dirección del grupo. Y el mismo destino se imagina para la balear Sofía Hernanz, otra diputada del 'no' que además es 'sanchista' de primera hora. También es previsible el castigo para una de las díscolas más significadas, la diputada aragonesa y exsecretaria de Administraciones Públicas, Susana Sumelzo, a la que probablemente se retirará como portavoz en la Comisión de Cooperación Internacional.

«Por la unidad»

No está claro, en cambio, qué ocurrirá con otros rebeldes. El PSC, que rompió en bloque la disciplina de voto, tiene tres portavoces -en las comisiones de Educación, Discapacidad y Pacto de Toledo- pero es posible que en aras de suavizar la crisis que se vive con este partido se les permita continuar. Hay dudas, por otro lado, sobre el futuro de las independientes Margarita Robles, especialmente locuaz contra la gestora, y Zaida Cantera. Algunas fuentes cercanas a la dirección creen que su relevo es complicado al haber sido ya designadas presidenta de la Comisión de Justicia y vicepresidenta de la de Seguridad Vial, puestos institucionales, votados por todos los grupos, y no orgánicos.

La excomandante no se guardó, aún así, de advertir hoy: «Todo lo que pase de una multa de 600 euros es purga y 'mobbing'». Con otro lenguaje más sereno es prácticamente lo que defendió Pedro Sánchez en una carta publicada en Facebook bajo el título 'Por la unidad'. Y es también lo que argumentó su antiguo número dos, César Luena, en el Congreso. «En mi opinión -escribió el líder depuesto- la proporcionalidad y la unión del colectivo deben guiar la respuesta de las direcciones».