Diario Sur

El PSOE negociará el techo de gasto pero ve «imposible» apoyar los Presupuestos

Soraya Sáenz de Santamaría y Antonio Hernando, ayer al finalizar el pleno del Congreso. :: ballesteros / efe
Soraya Sáenz de Santamaría y Antonio Hernando, ayer al finalizar el pleno del Congreso. :: ballesteros / efe
  • La vicepresidenta del Gobierno toma la temperatura al PNV en un encuentro en el Congreso y Rajoy se manifiesta «realistamente optimista»

El desgaste interno por allanar la investidura a Mariano Rajoy ya está asumido, pero el PSOE huye ahora de cualquier gesto que permita a sus rivales, especialmente a Podemos, seguir colgándole la etiqueta de palanganero. El portavoz parlamentario de la formación, Antonio Hernando, aseguró ayer que su objetivo en esta legislatura será «revertir algunas de las políticas más dañinas» del PP y puso como ejemplo la iniciativa para paralizar la ley de educación que ya ha empezado tramitarse en el Congreso. Sin embargo, los dos partidos mayoritarios hablarán de muchas cosas. Y una de ellas es el techo de gasto, el primer escalón para los presupuestos.

Los socialistas repiten que en ningún caso respaldarán las cuentas. No quieren que el Gobierno caiga en la tentación de hacer descansar en ellos su estabilidad y que escatime esfuerzos en la negociación con otros grupos minando así su condición de primera fuerza de la oposición. Pero el marco a partir del cuál se elaboran esas cuentas es harina de otro costal, porque afecta a todas las administraciones públicas y tanto a las comunidades como a los ayuntamientos socialistas les interesa que se ajuste a sus necesidades.

Hernando confirmó que su partido está dispuesto a sentarse con el ministro de Hacienda para intentar llegar a un acuerdo sobre el cuadro macroeconómico, aunque no anticipó cuál puede ser resultado. En su ánimo está que el Ejecutivo acceda a conceder un mayor margen de déficit a las autonomías, de manera que puedan terminar 2017 con la misma desviación sobre el PIB que en 2016, un 0,7% -en lugar que el 0,5% que manejaba Cristóbal Montoro después de que la Comisión Europea suavizara los objetivos este verano- o un 0,6% si el otro 0,1% sirve para intentar cubrir el agujero de la Seguridad Social. Los socialistas defienden que son las comunidades las que llevan a cabo las políticas más sociales (sanidad, educación, servicios asistenciales) y que ahora es momento de contribuir a su desarrollo. También quieren que Hacienda sea flexible en la aplicación de la regla de gasto con los ayuntamientos y reclama que permita dedicar el superávit, a aquellos que sean capaces de lograrlo, a la prestación de servicios y no obligatoriamente a la amortización de deuda.

Será, en todo caso, con las autonomías y con la Federación de Municipios y Provincias con quienes primero tendrá que negociar Montoro, porque el techo de gasto es un acuerdo del Consejo de Ministros que es aprobado en las Cortes (y remitido a Bruselas) previa discusión en el Consejo de Política Fiscal y Financiera. Si las comunidades socialistas no dan el 'sí' al Gobierno en ese foro de coordinación interterritorial, tampoco lo hará el PSOE en el Congreso. «En función de eso -dijo Hernando- fijaremos nuestra posición».

El portavoz del grupo socialista reiteró, aún así, que su partido no acompañará al Ejecutivo en el siguiente escalón de las cuentas. «De los Presupuestos Generales ni estamos hablando ni vamos a hablar porque su apoyo es imposible», anticipó. El PP reprocha esta posición «apriorística», pero el Gobierno no parece querer tensar la cuerda; al menos, de momento. La vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría se ha puesto en contacto ya con la mayoría de los portavoces pero, por ahora, ha dejado fuera a Hernando.

Dos reuniones

Reunión como tal solo ha habido con el representante del PNV, Aitor Esteban, y con el de Podemos, Íñigo Errejón, el pasado jueves en la Moncloa. La número dos del Ejecutivo se reunió ayer con Esteban en la Cámara baja durante alrededor de una hora para tomar la temperatura a un posible entendimiento, sin que se produjeran avances. «Ha sido -dijo- una primera aproximación».

El nacionalista remarcó que pese al tono «amable» en la cita hubo poca concreción e insistió en que, si quiere su apoyo, el Gobierno tendrá que demostrar un «cambio de actitud». Rajoy, desde la ciudad marroquí de Marrakech, se mostró aún así confiado en la voluntad de diálogo de «todos», los nacionalistas y el resto de partidos, para que esta legislatura «complicada» llegue a buen puerto. «De momento -dijo- estoy tranquilo y realistamente optimista».