Diario Sur

La Generalitat cita a Santamaría para una reunión con Junqueras en Barcelona

Carles Puigdemont saluda a un robot policía de la delegación de Dubai en el Smart City Expo World Congress, en Hospitalet. :: q. garcía / efe
Carles Puigdemont saluda a un robot policía de la delegación de Dubai en el Smart City Expo World Congress, en Hospitalet. :: q. garcía / efe
  • Puigdemont pide una relación bilateral con el Ejecutivo central y se ratifica en que «habrá referéndum» al final de la legislatura

La Generalitat movió ficha y se descolgó ayer con una propuesta inédita, una reunión de vicepresidentes entre Soraya Sáenz de Santamaría y Oriol Junqueras pero no en Madrid, como suele ser la norma, sino en Barcelona. El Ejecutivo autonómico tendía así la mano al Gobierno central, pero al mismo tiempo advertía de que, pase lo que pase, en septiembre de 2017 convocará un referéndum sobre la independencia de Cataluña.

Desde la investidura de Mariano Rajoy, Carles Puigdemont trata de desbloquear el diálogo con el nuevo Ejecutivo de Madrid, con quien quisiera acordar la celebración de una consulta soberanista, a pesar de que Rajoy ya le ha dejado claro en infinidad de ocasiones que sobre este asunto no tiene nada que negociar. El presidente de la Generalitat, en cualquier caso, busca gestos de distensión por parte del nuevo Gobierno, al que presiona ahora con una oferta envenenada que obliga a Rajoy a aclarar si sus llamadas al diálogo son sinceras.

La Generalitat tomó ayer la palabra a la vicepresidenta del Gobierno, que hace una semana aseguró que esta legislatura va a tener que hablar «y mucho» con las autonomías y que su objetivo, como responsable de la agenda catalana, será «acortar las distancias». También dijo que sus herramientas serán la «empatía, el esfuerzo y la imaginación». La portavoz del Gobierno catalán, Neus Munté, parafraseó a Saénz de Satamaría y afirmó que «para acortar distancias y mostrar empatía la vicepresidenta aceptará la invitación que el vicepresidente le formulará para que venga a Cataluña». «También se puede hablar fuera de Madrid», añadió. El Gobierno de Puigdemont cree que si la vicepresidenta acepta demostrará que tiene «voluntad real de diálogo».

El gesto sería de calado dado que las veces que un presidente catalán ha recibido en el Palau de la Generalitat al jefe del Gobierno central, y lo mismo puede decirse de los vicepresidentes, son contadas. Adolfo Suárez asistió a la toma de posesión de Josep Tarradellas en 1977 en el Palau de la Generalitat. Felipe González estuvo en la sede del Ejecutivo autonómico en 1988 en el funeral de Tarradellas, y José Luis Rodríguez Zapatero, en 2004 y 2006. Los demás encuentros oficiales al máximo nivel han sido en Madrid.

La última vez que Sáenz de Santamaría y Junqueras se reunieron fue el pasado julio, en la Moncloa, y la primera, en abril. La única reunion formal entre Rajoy y Puigdemont fue en abril, también en la sede de la Presidencia del Gobierno.

Sin fecha

Desde el Palau de la Generalitat no quisieron poner fecha al encuentro entre vicepresidentes, que podría se una cita previa para una nueva reunión entre Rajoy y Puigdemont, pero sí apuntaron que lo conveniente sería que tuviera lugar antes de la celebración de la cumbre de presidentes autonómicos que Rajoy convocará antes de fin de año para abordar la reforma del sistema de finaciación autonómica. Una cumbre, a la que no asistirá Puigdemont porque la Generalitat entiende que el diálogo con el Ejecutivo central es urgente, pero desde la «bilateralidad». El Gobierno catalán apremia un nuevo modelo de financiación, aunque ya ha dicho que no liderará ninguna negociación, como hizo en el pasado.

La portavoz cuidó el lenguaje y afirmó que en el encuentro entre los números dos, si se produce, habrá «cuestiones muy importantes a debatir sobre el día a día», como los 46 puntos sobre infraestructuras, competencias e inversiones que Puigdemont ya le planteó en su día a Rajoy y que además estaría en el orden del día la «agenda política catalana». No quiso mencionar específicamente el referéndum, aunque precisó que la oferta para negociar y pactar los términos de la consulta sigue vigente.

La Generalitat insiste en que esta predisposición a acordar la consulta no caduca, si bien insiste en que en septiembre de 2017 «habrá referéndum» pase lo que pase y haga lo que haga el Gobierno central con el presupuesto que presentará Junqueras el 29 de noviembre, que está previsto que incluya una partida para la consulta y que el PP ya ha advertido que impugnará al Constitucional. «Esta legislatura culminará con un referéndum con independencia de aquello que haga el Estado. Los ciudadanos serán llamados a las urnas», avisó Munté.