Diario Sur

Mariano Rajoy, presidente del PP. :: Sergio Pérez / Reuters
Mariano Rajoy, presidente del PP. :: Sergio Pérez / Reuters

Reelección tranquila y sin primarias

  • El PP convoca mañana el congreso de febrero en el que Rajoy renovará su liderazgo sin que los militantes puedan votar de manera directa

La junta directiva del PP convocará mañana el XVIII Congreso Nacional de los populares, previsto para el mes de febrero. Los dos años de retraso en la organización de la cita han garantizado a Mariano Rajoy que el cónclave no estará ya marcado por retrocesos electorales ni controversias sobre su liderazgo. Con las aguas tranquilas tras amarrar por segunda vez la Moncloa, el presidente renovará en el cargo sin necesidad de someterse ni a primarias ni a la elección directa de los militantes.

Rajoy mantiene bajo control a los máximos órganos del partido. El PP, que comenzó a revolverse con la pérdida de poder en las elecciones autonómicas y locales del 24 de mayo de 2015 y que especuló con un relevo en su cúpula tras declinar el presidente someterse a la investidura el pasado enero, es hoy un aparente remanso. El escenario que temían aquellos dirigentes partidarios de cambios profundos que adecuaran la formación a los nuevos tiempos se ha cumplido. El segundo mandato al frente del Gobierno congela toda renovación hasta el futuro.

Por eso, a nadie le extrañó, aunque sí molestó, que María Dolores de Cospedal desvelara en su toma de posesión como ministra de Defensa que seguirá ocupándose de la secretaría general del PP incluso después del congreso. Los populares dan por hecho que su permanencia en el cargo está cerrada con el presidente y que el anuncio augura que la continuidad que Rajoy ha imprimido a su Ejecutivo se hará extensiva a toda la formación.

Pese al poso de crítica que subyace en el partido, el PP no es en absoluto una olla a presión. Algunos dirigentes confían en que al menos se aproveche la tranquilidad que concede ser partido de Gobierno para revisar el proyecto, recuperar y apuntalar las señas de identidad difuminadas y sentar las bases de la sucesión de Rajoy, quizá con algún nuevo nombramiento en la dirección.

Fuentes del PP entienden que en la ponencia estatutaria se reformarán, además, las normas de funcionamiento para instaurar en el futuro la fórmula de 'un militante, un voto' en la designación de los candidatos a cargos electos. Es el procedimiento por el que apuestan en territorios como Madrid o Valencia. Tanto Cristina Cifuentes como Isabel Bonig avanzaron que así se nombrará a sus nuevas direcciones regionales tras el cónclave nacional.

Es también el mecanismo por el que abogó el expresidente José María Aznar en el comité ejecutivo del 21 de diciembre después de constatar en las urnas varios retrocesos electorales, aunque puntualizó por si las dudas: «No hace falta que os diga que yo no tengo la más mínima intención de presentarme».

Rajoy, sin embargo, se aferra a la fórmula clásica para ser reelegido a través de compromisarios, delegados, en la que debería ser la última votación a la que se someta como líder del PP. El presidente ha avanzado en alguna ocasión su intención de concluir con esta legislatura su estancia en la Moncloa. De hecho, en la conferencia política que el partido celebró en julio de 2015, se avanzó la intención de limitar los mandatos a ocho años.