Diario Sur

Albert Rivera, presidente de Ciudadanos. :: Fernando Alvarado / Efe
Albert Rivera, presidente de Ciudadanos. :: Fernando Alvarado / Efe

El partido liberal se hace mayor

  • Ratificará en su cónclave el liderazgo abrumador de Rivera y reformará sus estatutos para españolizar un partido de raíces catalanas

Resuelto el bloqueo político y sin convocatorias electorales en el horizonte, Ciudadanos tiene fecha ya para su cuarta asamblea general, pero la primera como partido de ámbito nacional.

En estos dos años y medio, Albert Rivera ha llevado a una formación con tres escaños en el Parlamento catalán y un puñado de concejales a convertirse en la cuarta fuerza española, que irrumpió el 20-D en el Congreso con 40 diputados, mermados a 32 tras el 26-J, y que, aunque no quiera reconocer ese papel, es el sostén del Gobierno del PP.

Asentados ya, Rivera busca ahora cómo relanzar la marca naranja para seguir creciendo y eso pasa, en sus palabras, por definir «qué queremos ser de mayores». Por ello, la próxima asamblea, fijada para el 4 de febrero, deberá reformar buena parte de sus estatutos para adaptar los dos órganos directivos principales, el consejo general y el comité ejecutivo, a la nueva etapa. Tiene que reconvertir sus estructuras de partido catalán circunscrito a un territorio a una organización nacional con presencia política en casi todas las comunidades. Tiene que descatalanizarse para españolizarse.

El consejo, máximo órgano entre asambleas, ampliará sus 70 miembros para dar cabida a una mayor representación de las organizaciones autonómicas. La ejecutiva también aumentará de 23 hasta un máximo 40 componentes para dar entrada a nuevas caras. Entre los nombres que suenan con más fuerza se encuentran algunos de los colaboradores más directos del líder naranja como Miguel Gutiérrez y Patricia Reyes, ambos miembros de la dirección del grupo parlamentario en el Congreso; Ignacio Prendes, vicepresidente de la Cámara baja, o el diputado Toni Roldán, uno de los hombres fuertes del equipo económico de Ciudadanos junto a Luis Garicano.

Con estos cambios, la dirección recogerá «las máximas sensibilidades del partido», según Rivera, y, especialmente, enmendará los agravios que sufren algunos territorios claves para el desarrollo político de la formación, como Madrid que cuenta solo con la representación orgánica de Begoña Villacís e Ignacio Aguado, portavoces en el Ayuntamiento y la Asamblea. Un caso similar viven en la Comunidad Valenciana o Andalucía con un solo representante cada uno pese la notable implantación de Ciudadanos en ellas.

Los miembros de las dos estructuras de la cúpula naranja se elegirán por primera vez por voto directo de los militantes. En el caso del consejo, con listas abiertas, y en el del comité ejecutivo, con una cerrada que será refrendada por sufragio de los afiliados una semana antes del cónclave. «Queremos demostrar que la democracia interna es compatible con la unidad de acción», defendió Rivera.

Nadie en el partido duda de que su actual y único líder arrasará en las primarias y eso desanimará la deseable competencia para reafirmar la imagen de pluralidad y democracia interna. Pero no se prevé ninguna alternativa. A lo sumo, la que presenten desde el colectivo TransC'sparencia, un grupo de militantes críticos pero con escaso peso interno.