Diario Sur

Pablo Iglesias, secretario general de Podemos. :: L. Piergiovanni / Efe
Pablo Iglesias, secretario general de Podemos. :: L. Piergiovanni / Efe

Iglesias y Errejón se citan en Vistalegre

  • El secretario general aspira a imponer su visión del partido frente a las posiciones más moderadas de su número dos

Hace dos años, en la Asamblea Ciudadana de Vistalegre, Pablo Iglesias confeccionó un partido a su medida. Según bautizó después Íñigo Errejón, de ese proceso constituyente nació una «máquina de guerra electoral» diseñada para tomar el poder en un plazo inmediato. Para «asaltar los cielos», Iglesias, Errejón, Juan Carlos Monedero, Carolina Bescansa y Luis Alegre no dudaron entonces en pasar por encima de la oposición que se agrupó en torno a los anticapitalistas y a la figura de Pablo Echenique. Frente a estos últimos,que pedían pluralidad y respeto a la filosofía de los círculos que lo alumbró, la corriente liderada por los cinco profesores universitarios impuso un liderazgo centralizado en un todopoderoso líder. «Ya me gustaría a mí poder descargarme de responsabilidad, pero tres secretarios generales no le ganan las elecciones a Rajoy ni a Pedro Sánchez, y uno sí», justificó entonces Iglesias.

Muchas son las cosas que han cambiado desde aquella asamblea de la plaza de Vistalegre. La primera, y más importante es que, aunque con unos resultados históricos, Podemos no logró erigirse en la primera fuerza nacional, ni a la primera ni a la segunda. Esa «máquina de guerra electoral» no logró tan siquiera superar a un PSOE en caída libre y tuvo que conformarrse con ser el tercer partido. Un fracaso. Tras el fiasco del 26-J, Iglesias y Errejón fueron los primeros en hablar de un Vistalegre 2 que, aunque aún sin fecha, está previsto para comienzos de año.

La diferencia con la primera Asamblea Ciudadana es que el núcleo duro que entonces marginó a la oposición acude ahora completamente dividido. Dos años en política han abierto brecha entre las dos principales figuras de Podemos. A raíz del 26-J Iglesias ha dejado de escuchar los consejos de su antiguo compañero de Ciencias Políticas y frente a la moderación y la transversalidad de Errejón, el secretario general ha decidido echarse a la calle. Esto es, dejar en segundo plano el trabajo en las instituciones y primar la labor en la movilización callejera. En estas posiciones ha encontrado un gran aliado en los anticapitalistas. La corriente más a la izquierda de Podemos se frota las manos ante la división de los cofundadores del partido. Iglesias necesita a los anticapitalistas para vencer a su número dos, y eso otorga a estos últimos una gran influencia en el partido.

En el entorno del número dos se asegura que su líder no tiene intenciones de disputar la secretaria general. Y de haberlas tenido, las primarias en la Comunidad de Madrid y Andalucía es muy posible que le inviten a recapacitar. Estos procesos han demostrado que, hoy por hoy, los 'errejonistas' no pueden superar la alianza de los 'pablistas' con los anticapitalistas.

No obstante, en Podemos todos son conscientes de que se necesitan y que sin unidad nunca «asaltarán los cielos». El peligro de lo que pueda pasar sino se gestiona de forma plural la próxima Asamblea Ciudadana lo advierte un diputado de las filas errejonistas: «Si en Podemos se impone el pensamiento único de los partidos de la vieja izquierda estaremos condenados al fracaso».