Diario Sur

El independentismo amenaza con tomar las plazas en defensa del referéndum

Asistentes a la marcha por la independencia que recorrió en 2012 las calles de Barcelona. :: JOSEP LAGO / AFP
Asistentes a la marcha por la independencia que recorrió en 2012 las calles de Barcelona. :: JOSEP LAGO / AFP
  • Puigdemont llama a aprovechar la situación «imprevisible» en el orden mundial tras la victoria de Trump para alcanzar la secesión

Convertir la plaza Cataluña de Barcelona o el parque de la Ciudadela, frente al Parlamento autonómico, en las versiones catalanas de las plazas de Maidán o Tahrir. Este el plan que baraja ahora el independentismo para radicalizar el proceso y responder a las previsibles condenas judiciales para dirigentes como Artur Mas o Carme Forcadell. Lo apuntó ayer el presidente de la Asamblea Nacional Catalana, Jordi Sánchez. «Si en un futuro hace falta acampar con un saco de dormir delante del Parlamento para protestar, lo haremos», advirtió ayer el responsable de la entidad que lleva el timón de la movilización del soberanismo desde 2012.

En una situación de bloqueo, incapacidad para celebrar el referéndum y creciente judicialización, la desobediencia civil es la baza que guarda el secesionismo para llamar la atención de la comunidad internacional y que Bruselas acabe por mediar ante el Gobierno central para que negocie los términos de un referéndum a la escocesa. Habrá que buscar «fórmulas de desobediencia y protesta en el ejercicio de la resistencia pacífica, cívica y gandhiana», avisó Joan Tardà durante el debate de investidura de Mariano Rajoy.

Está por ver hasta dónde llega el movimiento independentista y hasta dónde llega su capacidad de movilización y resistencia. Porque, como apuntó ayer Santiago Espot, que el lunes declaró en la Audiencia Nacional por promover la pitada al himno nacional durante la final de Copa, el proceso «no puede eternizarse porque corremos el riesgo de desmovilizar a la gente».

A la espera de que el choque suba de tono en los próximos meses, como prevé Mas, el soberanismo civil vuelve a ponerse a prueba mañana con una manifestación multitudinaria. Intentará exhibir músculo porque el Gobierno catalán y los grupos independentistas en la Cámara tienen que dar ya los pasos decisivos si quieren cumplir con el calendario y celebrar el referéndum en septiembre de 2017.

La Asamblea Nacional Catalana, Òmnium Cultural y la Asociación de Municipios por la Independencia han convocado a la ciudadanía a una concentración en Barcelona para «dar un puñetazo en la mesa», decir basta y defender las instituciones catalanas de los «ataques del Estado». La movilización, que se prevé «masiva», según los organizadores, no alcanzará a las de la Diada, pero «servirá para demostrar el apoyo de los catalanes a los cargos electos con causas judiciales abiertas por el proceso soberanista».

Ningún dirigente independentista faltará a la cita. Carles Puigdemont no asistirá en Barcelona, pero sí en Amer (Girona), el pueblo del que es originario y que también se suma a la jornada reivindicativa. Mientras, Forcadell, Oriol Junqueras, Mas, las exconsejeras Joana Ortega e Irene Rigau y el diputado Francesc Homs encabezarán la manifestación en las calles de la capital acatalana.

Río revuelto

Al margen de la carta de la movilización, la otra baza con la que cree contar el independentismo para sus objetivos es la victoria de Donald Trump en Estados Unidos. Para Mas, el triunfo del republicano es un acicate para el proceso -«lo imposible acaba resultando posible», dijo- mientras Puigdemont llamó a aprovechar la nueva situación en la esfera internacional como consecuencia de la elección de Trump para culminar el proceso del Estado catalán. «Tenemos el deber de posicionarnos como país en un momento de orden mundial cambiante e imprevisible», dijo el presidente de la Generalitat.

El independentismo quiere pescar en río revuelto y se aferra al hecho de que Trump, que fue un firme partidario del 'brexit' y menosprecia a la UE, pueda serlo también de la secesión catalana. El soberanismo cree que con el republicano se le ha abierto una ventana.