Diario Sur

El Gobierno justifica el viaje de negocios de Felipe VI a Arabia Saudí

El Rey aterriza hoy en Riad en su primer viaje oficial con el nuevo Gobierno con el reto de desatascar el megacontrato de Navantia, superior a los 2.000 millones de euros, y solventar los problemas del AVE a la Meca. Una visita que quedó paralizada en febrero y cuya reanudación ha levantado cierta polvareda por las denuncias sobre la violación de los derechos humanos en el país anfitrión. «España y Arabia Saudí comparten muchos intereses comunes», defendió el portavoz del Gobierno, Íñigo Méndez de Vigo, tras la reunión semanal del Consejo de Ministros, y citó la lucha contra el Daesh y a la situación en Siria, además de que España también forma parte del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

Aunque para el Gobierno la visita se enmarca como «tantas otras que hacen los Reyes» donde hay unas «relaciones personales» entre las familias reinantes, la presencia de Felipe VI en el reino saudí supone un espaldarazo a las empresas nacionales con proyectos en curso o que aspiran a conseguir adjudicaciones. Es el caso de Dragados, Tipsa, OHL, CAF y muchas otras compañías que tienen la vista puesta en las infraestructuras ferroviarias así como en otros proyectos, desde desaladoras hasta hospitales.

El Rey se ha desmarcado del modelo de viaje de su padre y no ha incluido a empresarios en su comitiva, aunque está previsto un encuentro con ejecutivos saudíes y españoles en Riad. En su periplo, le acompañarán los estrenados ministros de Asuntos Exteriores, Alfonso Dastis, y de Fomento, Íñigo de la Serna, así como el secretario de Estado de Comercio, Jaime García-Legaz.