Diario Sur

Mas llama al soberanismo a acumular fuerzas ante la radicalización del conflicto

Artur Mas, durante su intervención, ayer, en la Cámara de Comercio de Sabadell. :: quique garcía / efe
Artur Mas, durante su intervención, ayer, en la Cámara de Comercio de Sabadell. :: quique garcía / efe
  • Puigdemont, en cambio, suaviza el tono y evita el referéndum en su primer encuentro con un ministro del nuevo Gobierno de Rajoy

barcelona. El expresidente de la Generalitat, Artur Mas, advirtió ayer de que la tensión entre Cataluña y el resto de España se incrementará a medida que se acerque la fase decisiva del proceso soberanista, prevista entre julio de 2017, con la aprobación de las tres leyes de la desconexión, y el próximo septiembre con la celebración del referéndum sobre la independencia.

«Sucederán cosas», vaticinó el ahora presidente del PDECat. «Subirá el tono» del conflicto entre Cataluña y el resto de España, dijo. Mas lanzó el aviso en un foro económico, en Sabadell, y de alguna manera puso en alerta sobre el llamado choque de trenes, en el que los dirigentes independentistas, incluidas las instituciones autonómicas, podrían no reconocer la autoridad legal española. Podría ocurrir, por ejemplo, si Carme Forcadell, como ya ha insinuado, ignora una eventual condena de inhabilitación y acude a su puesto de presidenta de la Cámara. Lo dijo Joan Tardà en el debate de investidura de Mariano Rajoy: si es condenada, Junts pel Sí y la CUP la ratificarán en el cargo.

La querella contra Forcadell transcurre en paralelo a los pasos que van dando la Cámara catalana y la Generalitat hacia la desconexión. El siguiente será la convocatoria de una cumbre entre los partidos favorables al derecho a decidir (Junts pel Sí, Catalunya sí que es Pot y la CUP) para empezar a definir el referéndum. Esta reunión podría acordarse la semana que viene, una vez que los anticapitalistas, tras el cónclave que celebran este sábado, permitan la tramitación de los presupuestos.

Además, entre otras cuestiones, la fase decisiva del proceso puede coincidir con el juicio contra Mas, Ortega y Rigau por su actuación en la consulta del 9-N, por lo que no es descabellado aventurar que el expresidente de la Generalitat y sus excolaboradoras podrían ser condenados en plena campaña para el referéndum.

El independentismo anuncia grandes movilizaciones, mayores si cabe que las cinco que ha protagonizado en las Diadas de 2012 y 2016. Si el proceso se llena de mártires judiciales, en algunos sectores soberanistas se habla incluso de ocupar plazas hasta que el Gobierno central se avenga a negociar un referéndum. Más tensión, que irá acompañada de iniciativas aprobadas en la Cámara catalana, que automáticamente serán impugnadas por la Moncloa ante el Constitucional. Por ello, Mas llamó ayer al soberanismo a «acumular fuerzas» para cuando llegue el momento de la verdad. Lo que está por ver es si ese momento de la verdad será para pedir a la sociedad actos de resistencia civil o para negociar con el Gobierno central una salida al proceso.

El dirigente nacionalista cree, no obstante, que el Ejecutivo catalán tiene que estar a la expectativa por si varía la actitud de Mariano Rajoy y se rebaja la tensión, aunque se mostró «escéptico» pese a la pérdida de la mayoría absoluta del PP.

Reunión con Rajoy

Carles Puigdemont, por su parte, empezó a explorar si hay un cambio en las formas en el nuevo Ejecutivo. El presidente de la Generalitat coincidió ayer en Girona en un congreso médico con la nueva ministra de Sanidad, Dolors Montserrat (la única catalana del gabinete Rajoy), ante la que utilizó un tono reivindicativo más suave del que suele emplear en sus intervenciones, a la espera de reunirse con el presidente del Gobierno.

El presidente catalán evitó hablar del referéndum soberanista y limitó su discurso a reclamar más recursos para la sanidad catalana, que a su juicio tiene un problema de «infrafinanciación crónica». Una reivindicación que podía haber hecho cualquiera de los presidentes de la Generalitat que le antecedieron en el cargo, que defendían la vía autonomista y que no buscaban la proclamación de la república catalana.

En cualquier caso, en la reunión que ha solicitado con Rajoy y para la que aún no hay fecha fijada, ya ha dicho que reclamará la celebración de la consulta independentista en el próximo otoño, además de volver a plantear al presidente del Gobierno el cumplimiento de 46 puntos, en materia económica, competencial y de infraestructuras.