Diario Sur

Acepta cinco años de prisión para ver a su hijo

La primera mujer juzgada en la Audiencia Nacional por integración en la organización terrorista Daesh, Samira Yerou, aceptó ayer cinco años y dos meses de prisión. La mujer de 36 años, de origen marroquí y residente en Rubí (Barcelona), reconoció al tribunal que fue captada por una célula integrista en Marruecos a través de las redes sociales y, tras su adoctrinamiento en el país vecino, viajó a Turquía con su hijo de tres años con la intención de cruzar a la ciudad siria de Raqqa, donde tenía previsto contraer matrimonio con un combatiente de Daesh. Yerou, que desde su detención en Turquía en diciembre de 2014 y su posterior expulsión a España permanece en prisión preventiva, aceptó el acuerdo de conformidad al que llegó su abogado con el fiscal, que en sus conclusiones provisionales pedía nueve años de cárcel. El pacto incluye diez años de libertad vigilada tras cumplir la pena de cárcel. Ahora la sala tendrá que pronunciarse en sentencia.

En el juicio, la acusada manifestó su arrepentimiento y aseguró que su intención es rehacer su vida y recuperar a su hijo, nacido en España, «que es todo para ella», y cuya custodia tiene ahora su exmarido. La mujer dijo, llorando, que quiere «reanudar» su relación con el menor, al que no ve «desde que hace dos años fue detenida» tras pisar suelo español procedente de Turquía.Declaró que se siente engañada por los integrantes de las redes de captación en Marruecos, a donde viajó en 2013 tras ser desahuciada de su casa. «Se aprovecharon de un momento en el que estaba mal y me dijeron que viviría muy bien en Siria», dijo entre sollozos.

En la vista aseguró que ha abandonado cualquier actividad relacionada con la violencia terrorista, así como que espera que su renuncia sirva como ejemplo a otras personas para que dejen el yihadismo. El fiscal Vicente González Mota defendió en el juicio que hay pruebas suficientes para acusar a Yerou de integración en Daesh, aunque admitió que «no está comprobado que fuera a Siria para participar en acción terroristas o captara a otras personas», dando por buena la versión de la acusada que viajara a Raqqa a casarse con un combatiente del Daesh y llevar una vida de «ama de casa y estudio de la sharia (ley de la religión islámica más estricta)».