Diario Sur

El Rey en su último viaje en Cartagena de Indias. :: MAURICIO DUEÑAS  / efe
El Rey en su último viaje en Cartagena de Indias. :: MAURICIO DUEÑAS / efe

El viaje del Rey a Arabia Saudí divide a las fuerzas políticas

  • Felipe VI visita Riad este fin de semana para desatascar el millonario contrato de Navantia que dará empleo a 3.000 personas

Con el Gobierno desbloqueado y la legislatura en marcha, el Rey retomará su agenda internacional con un viaje a Arabia Saudí. Felipe VI tiene previsto volar este sábado a Riad para iniciar una visita oficial de tres días acompañado por los nuevos ministros de Asuntos Exteriores, Alfonso Dastis, y de Fomento, Íñigo de la Serna. Un destino controvertido dada la ausencia de libertades y la violación de los derechos humanos que se vive en el país islámico y que ha generado una viva controversia entre los grupos parlamentarios.

El PP apoya el desplazamiento del jefe del Estado porque su presencia en el reino saudí desatascará la firma de un contrato de más de 2.000 millones de euros para que los astilleros de Navantia construyan cinco fragatas para la marina de ese país. «Están pendientes importantes intereses que afectan al empleo de miles de españoles en el sector naval y de las infraestructuras», aseguró el portavoz del PP en el Congreso, Rafael Hernando. Este proyecto, cuya adjudicación depende de la decisión política saudí, garantizaría una carga de trabajo durante cinco años a los cerca de 3.000 empleados de los astilleros de Ferrol (La Coruña) y San Fernando (Cádiz).

Otro objetivo de Felipe VI en su visita a Riad es apaciguar los ánimos de los saudíes tras los problemas habidos en la construcción del AVE a la Meca por parte de un consorcio empresarial español.

Con esta visita el Rey recupera un viaje previsto para el pasado febrero, que se canceló con el argumento de que aún no había Gobierno tras las elecciones de diciembre. Pero la cancelación se produjo tras la ejecución de 47 personas acusadas de terrorismo que motivó una ola de protestas internacionales contra el régimen saudí.

Aunque desde el PSOE consideraron entonces que «no procedía» aquel desplazamiento, el portavoz socialista en el Congreso, Antonio Hernando, respaldó el de este fin de semana por tratarse de «un viaje en defensa de los intereses de empresas españolas y de las relaciones comerciales exteriores». Para el dirigente socialista son las formaciones políticas y el propio Ejecutivo las que tienen que reivindicar los derechos humanos y no Felipe VI, cuyo compromiso en la defensa de los derechos humanos es «incuestionable».

Derechos humanos

Albert Rivera cargó también esta responsabilidad en el Gobierno y no en el Rey, «que es un jefe de Estado sin poderes». El presidente de Ciudadanos pidió que la visita sirva para exigir el respeto a los derechos humanos en ese país. «Otros jefes de Estado lo han hecho», recordó el portavoz de Ciudadanos, Juan Carlos Girauta.

Podemos y los nacionalistas, sin embargo, criticaron la decisión del Ejecutivo, que es quien controla la agenda exterior de Felipe VI. Podemos considera que el Gobierno de Rajoy podría haber mostrado «más sensibilidad» y debería haber sido más cuidadoso al elegir a quien hace los «primeros guiños» tras ser investido. «A lo mejor no era el primer sitio que había que visitar», se quejó el portavoz de Unidos Podemos, Íñigo Errejón. Pero la formación morada tiene que hacer equilibrios con este viaje. El alcalde de Cádiz, José María González, 'Kichi', defiende la venta de las corbetas para estimular el empleo en su zona. «No se le puede cargar a un alcalde con la política exterior de un país», disculpó Errejón a su compañero de partido.

Tan o más críticos fueron el portavoz adjunto de Esquerra, Gabriel Rufián, que consideró que se trata de un viaje «tremendamente cuestionable a nivel democrático», y el portavoz de la antigua Convergencia, Francesc Homs, que considera «poco transparente» esa visita real.

No es la primera vez que don Felipe viaja a Arabia Saudí como jefe del Estado. Lo hizo el pasado 24 de enero, después de la muerte del monarca saudí Abdalá bin Abdelaziz.

Durante los diez meses de bloqueo político, Felipe VI restringió sus viajes oficiales y, excepcionalmente, acudió a finales de octubre a Cartagena de Indias (Colombia) para asistir a la XXV Cumbre Iberoamericana en la que siempre había estado presente el jefe de Estado. Un mes antes su destino fue Nueva York donde participó en la Asamblea General de la ONU. A lo largo del año se desplazó también a Portugal y Puerto Rico, pero será ahora cuando el Monarca retome la actividad exterior con plenitud.