Diario Sur

La gestora del PSOE replica al PSC que Cataluña no es una nación

Los líderes del PSOE de Aragón y Cataluña conversan, en febrero, junto a Javier Fernández, ahora presidente de la gestora. :: j. j. guillén / efe
Los líderes del PSOE de Aragón y Cataluña conversan, en febrero, junto a Javier Fernández, ahora presidente de la gestora. :: j. j. guillén / efe
  • La posición de la dirección provisional complica el arreglo del conflicto abierto entre los partidos hermanos

Cataluña no es una nación; la nación es España. Este es el planteamiento de la gestora que dirige al PSOE desde la dimisión de su comisión ejecutiva y el que expondrá su presidente, Javier Fernández, en la reunión de la próxima semana con Miquel Iceta, líder del PSC. Partido que aprobó en su congreso del pasado fin de semana que Cataluña es una nación que se debe incardinar en la nación de naciones que es España. Una postura que hace presagiar que el conflicto entre ambos partidos, lejos de encarrilarse, se encone más.

El portavoz de la dirección provisional socialista, Mario Jiménez, afirmó ayer que el PSC tendrá que explicar «ese cambio de posición» sobre la identidad de Cataluña. «Estoy flipando con que eso sea noticia», comentó Iceta el lunes en una conversación informal porque la definición de Cataluña como nación lleva 40 años en los documentos de los socialistas catalanes. Que Cataluña es una nación, sin efectos jurídicos, figura también en el preámbulo del Estatut que el Congreso con los votos del PSOE aprobó hace diez años. El Constitucional, que anuló buena parte del articulado, no tocó ese apartado.

Jiménez, estrecho colaborador de Susana Díaz, señaló que «en las últimas semanas y meses» el PSC «ha modificado sus criterios respecto al proceso territorial y al proceso que existe en Cataluña». El portavoz de la gestora señaló que la doctrina socialista sobre el modelo territorial de España quedó fijada en 2013 en la 'Declaración de Granada', y en ella no se habla de que Cataluña es una nación. El texto consensuado por todos los secretarios territoriales del PSOE defiende el modelo del Estado de las Autonomías y aboga por una reforma federal de la Constitución.

El primer secretario de los socialistas catalanes se pregunta ante estas consideraciones de la dirección provisional si el PSC «no encaja» en el PSOE, cómo «va a encajar» Cataluña en España. Los socialistas catalanes niegan que hayan cambiado de postura y reclaman que se les diga en qué ha variado. Sostienen que, por ejemplo, el congreso del partido respaldó la reforma federal de la Constitución, en línea con la referida 'Declaración de Granada'.

El temor en la dirección del PSOE es que tras el planteamiento identitario del PSC se abra un resquicio a la reivindicación del derecho a decidir y a su plasmación en un referéndum. Una tesis defendida hasta hace poco por los socialistas catalanes como respuesta al desafío independentista, pero que desapareció del programa del PSC con la llegada hace dos años de Iceta tras la dimisión de Pere Navarro.

Batalla orgánica

En el PSC, en cambio, cada día es mayor la convicción de que el PSOE andaluz, y otros barones en sintonía con Susana Díaz, pretenden excluirle de los órganos directivos del socialismo y así allanar el camino para que la presidenta de la Junta de Andalucía se haga con el control del partido sin resistencias internas. Iceta fue uno de los barones más contundentes en la defensa de Pedro Sánchez, y aunque ahora no ha mostrado sus cartas respecto a las intenciones del dimitido secretario general del PSOE de presentarse a las primarias, parece difícil vistas las posiciones previas que llegue a entenderse con la líder de los socialistas andaluces.

El PSC sospecha que la gestora puede justificar ese divorcio tras 38 años de convivencia tanto con la ruptura de la disciplina de voto de los siete diputados socialistas catalanes en la investidura de Mariano Rajoy como con las resoluciones del congreso que considere que contravienen la línea del PSOE.

La gestora no esconde que pretende cambiar el protocolo de relaciones con los socialista catalanes firmado en 1978 y que dio autonomía política al PSC sin que la dirección federal del PSOE pueda interferir en sus decisiones ni en la elección de sus líderes. Los socialistas catalanes, en cambio, participan de los órganos directivos federales y en la elección del secretario general. El PSC no quiere cambiar el marco en lo sustancial, aunque desearía, en palabras de Iceta, tener una mayor «autonomía» de actuación para hacer frente a la situación «excepcional» de Cataluña. Justo lo contrario de lo que planea la dirección provisional del PSOE, que pretende una mayor sujeción a los dictados de la ejecutiva federal.