Diario Sur

Podemos desbanca al PSOE como segunda fuerza y el PP le dobla en intención de voto

El portavoz y el presidente de la gestora del PSOE. :: E. Naranjo / efe
El portavoz y el presidente de la gestora del PSOE. :: E. Naranjo / efe
  • El último estudio del CIS señala que los socialistas tienen las peores expectativas de voto desde la transición

Con razón decían en el PSOE que ir a unas terceras elecciones era ir al desastre. Si se celebraran ahora, los socialistas obtendrían el 17% de los votos, la mitad que el PP, verían que Podemos sería la segunda fuerza más votada y que Ciudadanos les pisaría los talones. Ese es el cuadro que pinta el último barómetro del CIS y que constata un derrumbe histórico del PSOE.

La crisis en la que están sumidos los socialistas, cuyo colofón fue la dimisión el 1 de octubre del que fuera su secretario general, Pedro Sánchez, tiene un alto precio electoral. El trabajo de campo del sondeo se realizó en los nueve días siguientes a la renuncia y el resultado es desastroso. El PSOE caería hasta el 17% en intención de voto, la cota más baja desde la transición. Hasta ahora, las peores expectativas se habían registrado en el estudio del CIS de enero pasado que otorgaron a los socialistas el 20,5% de los votos.

El PP, por primera vez en su historia, dobla al PSOE con un 34,5%, y, lo que más inquieta a los socialistas, Unidos Podemos con sus confluencias reúne el 21,8% y se convierte en segunda fuerza. Consigue en los sondeos lo que no logró en las urnas el pasado 26 de junio, y eso que el partido de Pablo Iglesias tampoco atraviesa su mejor momento. Hasta Ciudadanos se permite echar el aliento en el cogote electoral de los socialistas con una expectativa de voto del 12,8%. El PSOE está a 17,5 puntos del primero y apenas aventaja al cuarto en 4,2.

La tendencia declinante de los socialistas se constataba en cada estudio del CIS en los últimos meses, pero el desplome en este último ha sido demoledor. Solo en el anterior, el de julio, los socialistas tenían unas expectativas de voto del 23,1%, es decir que ha perdido seis puntos en los tres meses de confrontación interna.

Después de gozar de una fidelidad de sus votantes por encima del 80% tras el descalabro de diciembre, el PSOE ahora apenas supera la mitad y solo el 55% de su electorado votaría ahora a los socialistas. El 20% no sabría qué hacer, el 12,3% no les votaría, y hay pequeños trasvases a Podemos, 4,2%, Ciudadanos 1,3% y al PP, 1,9%.

En el PSOE nadie niega que ese sea el estado de las cosas. Apenas alguna tímida disculpa, como la del presidente castellano-manchego, Emiliano García-Page, que dijo que el CIS tomó esa temperatura cuando su partido tenía «40 grados de fiebre». Otros se resignaban. «No me extraña», apuntó el líder del PSC, Miquel Iceta. Aunque también los hay irreductibles: el CIS «cocina a favor del Gobierno», dijo Rafael Simancas.

Peores notas

El PP, entretanto, goza de una salud electoral de hierro con su 34,5% de intención de voto, dos puntos más que en el sondeo de julio, y punto y medio más que el 26 de junio. Podemos y sus alianzas autonómicas, a pesar de sus disensiones, también mejoran con un 21,8%, dos puntos más que en julio y medio más que en las elecciones. Mientras que Ciudadanos sigue estable, con el 12,8%, apenas dos décimas menos que en los comicios y ocho décimas más que en el anterior barómetro.

Los bandazos de la investidura de Mariano Rajoy han afectado sobre todo a los socialistas, pero también al resto de líderes políticos, que han visto caer su valoración entre la ciudadanía. Un retroceso que también se explica por la cada vez peor opinión de los ciudadanos sobre las fuerzas políticas y sus dirigentes, que en este estudio del CIS vuelven a ser el tercer problema del país, solo por detrás del paro y la corrupción. Tampoco es ajena a esa regresión la percepción que existe de la situación política, que para casi nueve de cada diez es mala o muy mala.

El resultado es que además de suspender, que ya es una constante en todas las encuestas, los líderes políticos son peor valorados que hace tres meses. Entre los de los cuatro grandes partidos, que son los únicos conocidos por más del 90% de la población, el mejor valorado es Albert Rivera con un 3,69, en julio tenía el 3,95. El segundo es el defenestrado Sánchez, con un 3,35 que hace tres meses era un 3,93. Iglesias sigue en tercer lugar con 3,22, en julio, 3,48; mientras que Rajoy vuelve a sacar la peor nota con 2,97 cuando hace tres meses era de 3,25.

Pero también en esto el PSOE demuestra la profundidad de su bache. Su ya exsecretario general es el líder peor valorado por sus votantes, con un 5,7 de nota media. En cambio, Rajoy recibe un 6,8 de su electorado, Iglesias, un 6,5, y Rivera, un 6,4.