Diario Sur

Ocho de cada diez sabían qué iban a votar el 26-J antes de la campaña

  • PP, PSOE, Podemos y Ciudadanos se gastaron, sin embargo, 33,4 millones de euros

madrid. Los cuatro grandes partidos se puede decir que casi desperdiciaron su inversión electoral para el 26 de junio. Entre PP, PSOE, Unidos Podemos y Ciudadanos se gastaron 33,4 millones de euros en la campaña, pero ocho de cada diez sabían qué iban a votar, y no cambiaron de opinión, antes de que empezara el maratón de mítines, debates y propaganda.

El estudio postelectoral del CIS de los comicios del 26 de junio señala que el 76,8% del censo tenía decidido su voto antes de que comenzara la campaña el 11 de junio. Quienes más claro lo tenían eran los del PP, el 85,8% había resuelto que su apoyo, pasara lo que pasara, sería para Mariano Rajoy. Los menos convencidos, los de Ciudadanos, el 65,6% había decidido votar a Albert Rivera. El PSOE y Podemos contaban con el respaldo incondicional de ocho de cada diez de sus electores.

Estos datos, conocidos hoy en el estudio del CIS, se barruntaban ya antes de la campaña. Partidos, expertos y empresas demoscópicas coincidían en que los resultados del 26-J apenas iban a diferir de los del 20 de diciembre. Por eso las organizaciones políticas se comprometieron a que las campañas serían más austeras, con un recorte del 30% del gasto respecto a la anterior. Pero ni por esas. Los cuatro grandes destinaron 33,4 millones de euros a sus actividades en los 15 días previos a la votación. Y salvo el PP, que, aunque fue el que más gastó con 12,2 millones, fue el único que recortó lo estipulado con un ahorro del 32%. PSOE y Ciudadanos también gastaron menos, pero lejos del listón del 30%, y Podemos no solo no cumplió sino que gastó casi el 25% más.

Un dinero que bien podían haberse ahorrado, y habérselo ahorrado a la administración que deberá reembolsarlo a los partidos una vez que estos justifiquen las cuentas. La campaña en sí solo decidió el voto del 20% del censo, y apenas el 6,8% despejó sus dudas el último día. Dudas que se centraron, según el estudio, en dos, la de PP o Ciudadanos, el 16,1% vaciló entre ambas opciones; y la de PSOE o Podemos, el 14% se enfrentó a esta disyuntiva.

Fidelidad y abstención

Las elecciones del 26 de junio también aportaron un incremento de la abstención como opción política. Al margen del 29,4% que dice que no vota nunca, esta vez hubo más votantes que se quedaron en casa a sabiendas que en otras ocasiones. El 2,2% de los que no votaron eran simpatizantes del PP, el 4,4% del PSOE, el 3,2% de Podemos y el 4,6% de Ciudadanos.

El alto grado de fidelidad que tienen los votantes arroja también dudas sobre la rentabilidad electoral de las grandes inversiones en las campañas. Nueve de cada diez de los votantes del PP en junio ya lo fue en diciembre; del mismo modo que el 85,5% del PSOE, y el 84,8% de Podemos. El electorado menos leal fue el de Ciudadanos, siete de cada diez repitieron papeleta naranja. Los liberales fugados se fueron, sobre todo al PP, partido que absorbió el 17,1% del electorado de Albert Rivera, mientras que en sentido inverso el trasvase apenas fue del 4%.

Los socialistas, según el estudio, ya sufrieron la gran sangría el 20 de diciembre y en los comicios de junio apenas hubo fugas hacia Ciudadanos, el 3,6%, y Podemos, el 2,9. El PSOE, además, recuperó algo del voto que había volado al partido de Iglesias y vio como retornaba el 6,9% de los que se habían ido.