Diario Sur

Iceta, ayer, durante la clausura del congreso del PSC. :: a. E. / EFE
Iceta, ayer, durante la clausura del congreso del PSC. :: a. E. / EFE

El PSC reivindica que Cataluña sea reconocida como nación

  • Iceta reclama al PSOE que no excluya a los socialistas catalanes del puente de mando y del «proyecto común compartido»

Los socialistas catalanes concluyeron ayer su XIII congreso tratando de lanzar un mensaje de unidad interna, descartando el referéndum de autodeterminación y emplazando al PSOE a mantener las relaciones como hasta ahora para trabajar de manera conjunta por una república federal española.

Los socialistas catalanes han cerrado con este cónclave una etapa muy convulsa, en la que han sufrido escisiones y derrumbes electorales, que les sitúan en el peor momento de su historia. «Queremos un nuevo inicio», afirmó en la clausura el primer secretario, Miquel Iceta, cuyo liderazgo sale reforzado después de integrar a su oponente en las primarias (Nuria Parlon) y conseguir cohesionar al socialismo catalán a partir del «no es no» a Mariano Rajoy.

El PSC abandona la vía soberanista que tantos quebraderos de cabeza provocó en la formación y apuesta, igual que el PSOE, por una reforma federal de la Constitución como solución para resolver el pleito catalán. Los socialistas no apoyarán la propuesta de referéndum acordado que defenderá Carles Puigdemont ante Mariano Rajoy, con el respaldo de Junts pel Sí, Catalunya si que es Pot y la CUP. Tampoco han incluido en su ideario programático la vía canadiense, en caso de que la reforma federal fracasara en Cataluña.

El PSC apuesta por un catalanismo clásico y reclama el reconocimiento de Cataluña como nación y de sus derechos históricos en una España plurinacional, una posición que ya defiende Podemos y que Pedro Sánchez hizo suya en la entrevista que dio recientemente en el programa 'Salvados' de La Sexta.

Iceta aprovechó la clausura del congreso para emplazar al PSOE a dar ese paso, que ya ha dado su exsecretario general, que siempre negaba que Cataluña fuera una nación, una vieja reclamación del catalanismo, que ya estuvo en el centro de la polémica en el debate del Estatuto de 2006. «Cataluña quiere ser reconocida como nación. Pero en esta definición no hay ningún tipo de riesgo para la unidad de España ni para la fraternidad de los españoles», sostuvo Iceta. El paquete que los socialistas catalanes proponen para resolver la cuestión territorial pasa también por mejorar los recursos económicos para que Cataluña reciba un «trato justo y equitativo». «El PSC no quiere desentenderse de España», insistió Iceta. Ni de España, ni tampoco del PSOE.

Relaciones delicadas

El congreso del PSC ha estado marcado por las delicadas relaciones entre el PSC y el PSOE a raíz de la negativa de los socialistas catalanes de secundar la decisión del comité federal de abstenerse en la investidura de Mariano Rajoy. Los siete diputados del PSC rompieron la disciplina de voto en el Congreso y desde Ferraz y algunas organizaciones territoriales se ha amenazado incluso con expulsar a los socialistas catalanes de los órganos de decisión. Ningún miembro de la gestora se ha dejado ver en el cónclave de Barcelona, cuando es tradición que el secretario general asista, lo que ha dejado una imagen de distanciamiento. Aun así, Iceta ha trasladado durante los tres días de congreso que el PSC no tiene ninguna intención de modificar su relación con el PSOE. «Son hermanos de los que no nos queremos separar ni un sólo milímetro», dijo. «No nos gustaría que algunos, por activa o pasiva, nos dejaran de lado y nos expulsaran de la posibilidad de compartir un proyecto conjunto», avisó a los barones socialistas que piden a la dirección que rompa sus relaciones con el PSC.

Así, el primer secretario emplazó a esos mismos líderes territoriales que han puesto al PSC en el punto de mira que no excluyan a la formación catalana, que «ahora más que nunca tiene que volver a ser un partido con personalidad jurídica propia, soberano y autónomo» del «puente de mando» de Ferraz. Hasta la fecha está presente, según el protocolo que rige las relaciones entre ambas formaciones, en el congreso del partido, en la ejecutiva y en el comité federal.

El reelegido primer secretario del PSC afirmó que el socialismo catalán debe seguir impulsando reformas y ofrecerse como «instrumento de cambio». «Queremos ser cada día más útiles a una sociedad que cambia de forma vertiginosa», expresó.

Iceta ha configurado una nueva ejecutiva, que combina continuismo con renovación, en la que destacan figuras como Ángel Ros, Nuria Marín, Nuria Parlon o Salvador Illa, y que tiene como principales retos tres patatas calientes que están ya sobre la mesa: el riesgo de ruptura con el PSOE, las relaciones con las confluencias de Ada Colau y el proceso independentista.