Diario Sur

Los archivos de ETA en Francia superan los 40.000 objetos y documentos

Efectivos de la Policía francesa trasladan material durante una operación contra ETA en Biarritz en mayo de 2015. :: GAIZKA IROZ/AFP
Efectivos de la Policía francesa trasladan material durante una operación contra ETA en Biarritz en mayo de 2015. :: GAIZKA IROZ/AFP
  • Los «efectos», que los expertos de Interior esperan haber acabado de analizar a finales de año, proceden de 46 operaciones diferentes

El listado más esperado ya está en manos de los expertos del Ministerio del Interior. Un elenco de más de 40.000 objetos y documentos en el que se recogen todos y cada uno de los «efectos» (en el argot policial) que las fuerzas de seguridad francesas han incautado a la banda terrorista ETA desde 1997, según han revelado esta semana mandos de la lucha antiterrorista española. Es el albarán de los ya conocidos como 'archivos de ETA'. Y ahora empieza «el ingente trabajo» de analizar, expurgar y seleccionar ese material.

El objetivo -apuntan los responsables de esta operación casi detectivesca- es hacer una triple clasificación: separar por un lado los efectos con valor para aclarar atentados sin resolver; por otro los objetos y documentos con valor histórico, pero no penal; y por último los documentos y pertrechos que no se van a reclamar a Francia por carecer de interés.

Una treintena de especialistas de los servicios de Información de la Guardia Civil y de la Policía, junto con miembros de la Fiscalía de la Audiencia Nacional trabajan desde el pasado abril para sistematizar todo ese material. Los técnicos confían en poder haber acabado ese trabajo a finales de este año. Pero la labor no es fácil. El listado contiene todo el material incautado en las últimas 46 operaciones antiterroristas en suelo galo. Y aunque el elenco está formado por 40.000 «entradas genéricas», la realidad es que el número de papeles y objetos es mucho mayor, ya que en algunos casos bajo un solo epígrafe hay decenas de documentos. Y no siempre la descripción del listado es lo suficientemente clara para saber qué hay detrás.

Ropa interior

El Gobierno francés ya ha anticipado que todo lo que reclame el Ministerio del Interior acabará en España, a excepción de los efectos que tengan relación con sumarios todavía abiertos en el país vecino. Los especialistas de Interior, que todavía no han tenido acceso físico a ese material que sigue en los sótanos del Tribunal de Grande Instance de París, explican que el albarán contiene elementos de lo más heterogéneo: hay centenares de armas («más de las que tiene ahora ETA», aclaran mandos de la Guardia Civil); ropa interior y cepillos de dientes de dirigentes de la banda terrorista con ADN; centenares de actas de reuniones; fotografías de activistas para elaborar carnés falsos «y que podrían tener gran interés policial»; viejas cintas de casete; vídeos en VHS; publicaciones internas; fotocopias, manuales sobre explosivos o armas; cajas-bombas de puros, bombas-lapa; e «incluso las anotaciones sobre seguimientos a posibles objetivos, en los que se detalla que el mejor momento para asesinar a la víctima es cuando lleva a sus hijos al colegio».

Una gran parte del listado facilitado por las autoridades francesas viene de la denominada 'operación Santuario', en la que en octubre de 2004 cayó el dirigente de ETA Mikel Antza, y con él cuatro de los «zulos estratégicos de ETA». En uno de esos escondites, ubicado en el sótano de una casa de Saint Pierre de d'Irube, se halló el 'registro histórico' de la banda armada.

«El trabajo de clasificación está siendo brutal», reconoce sin ambages uno de los oficiales de la Guardia Civil encargados de coordinar el análisis. «El criterio está siendo extensivo. Ante la duda sobre la utilidad de cualquier efecto, este se incluye en el listado de los que se van a reclamar a Francia», apunta.

«Relevancia penal»

En el Ministerio del Interior no se atreven a dar fechas de cuándo este material podría llegar a España. Lo único que tienen claro es que la prioridad es el envío de los efectos que puedan tener «relevancia penal» y, luego, pero ya en segunda instancia, los objetos y documentos de «carácter histórico», que acabarán el futuro Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo en Vitoria. Una y otra vez, los responsables de esta gran operación de análisis, repiten que el «objetivo principal» es obtener pruebas para aclarar alguno de los entre 200 y 300 atentados de ETA que aún no tienen autor conocido, incluidos aquellos que hayan podido prescribir. «Con resolver un solo atentado o incriminar a un solo sospechoso todo este esfuerzo habrá valido la pena», explican durante una reunión en la sede de Interior. «Vamos a tener documentos originales, vamos a poder hacer análisis grafológicos sobre esos papeles originales y eso puede abrir algunas vías de investigación», vaticinan.

La operación para trasladar los archivos de ETA a España nació a principio de la pasada legislatura y cuatro altos cargos dieron el empujón definitivo: el ya exministro del Interior Jorge Fernández; su homólogo francés; Bernard Cazeneuve; el presidente del Tribunal de Grande Instance de París, Jean Michel Hayat; y, sobre todo, la juez Laurent Le Vert. «Ella ha hecho un trabajo impresionante en recopilar toda la información dispersa por infinidad de sumarios». «Este, sin duda, ha sido su último gran servicio en la lucha contra ETA», apostilla uno de los máximos responsables del operativo.