Diario Sur

La continuidad de Cospedal como número dos augura un congreso del PP sin renovación

  • El aviso de la secretaria general molesta a algunos sectores, que desconfían de que su permanencia en la cúpula esté pactada con Rajoy

Probablemente pretendía lo contrario. Zanjar los rumores sobre la posibilidad de ser relevada de sus funciones como secretaria general del PP ahora que es ministra de Defensa. Pero María Dolores de Cospedal sólo consiguió este viernes soliviantar al partido dando por hecho que ella seguirá siendo la número dos de la formación después del congreso nacional que se celebrará a principios de 2017 y enterrando toda esperanza de renovación en la cúpula de los populares.

La seguridad con la que anunció que no renunciará a su puesto en la jerarquía del PP y la imagen que transmitió su entorno llevó a algunos dirigentes a concluir que su permanencia en la dirección estaba pactada y cerrada con Mariano Rajoy en las conversaciones que ambos han mantenido en la Moncloa en los últimos días.

Pero fuentes populares descartan que así sea y apuntan a que trata de presionar para que sus aspiraciones se vean cumplidas. La gestión de Cospedal en la secretaría general del PP ha estado seriamente cuestionada en los últimos años a nivel interno. Su desaparición de la escena pública tras las explicaciones confusas sobre la «indemnización en diferido» al extesorero, Luis Bárcenas, y el vacío en la sala de mandos del partido cuando tuvo que compaginar el cargo con la presidencia de Castilla-La Mancha, llevó a multitud de dirigentes territoriales de la formación a reprochar que no había nadie al frente de la formación.

En este escenario, cuando Rajoy decidió en junio de 2015 renovar la dirección con la llegada de nuevos y jóvenes vicesecretarios y colocó a su jefe de Gabinete, Jorge Moragas, a dirigir la estrategia en un año electoral, muchos entendieron que había dejado en el cargo a Cospedal simplemente para compensar su lealtad, pero con limitadas competencias.

Y pese a que la secretaria general se ha dedicado en los últimos meses a reactivar sus relaciones con las organizaciones autonómicas y a recomponer sus posiciones, hay quien ha visto en su nombramiento como ministra de Defensa una puerta abierta a que abandone sus responsabilidades en la formación. «Es raro ver a quien dirige a las Fuerzas Armadas coordinando también al PP», comenta un cargo del partido.

Cospedal es la única pieza de la dirección popular que Rajoy ha tocado. El resto de la cúpula permanece intacta, aunque mucho se especuló sobre la entrada de un vicesecretario en el Gobierno. Esto indica que el proyecto continuista que se refleja en la composición del Ejecutivo se puede hacer extensivo al PP. Pero sólo del presidente depende el futuro de Cospedal.

'Posmarianismo'

Es él quien, según fuentes del partido, presentaría a su equipo directivo en el próximo congreso para someterse a la votación de los compromisarios. Todos dan por sentado que el jefe del Ejecutivo querrá continuar un mandato más en la organización ahora que ha logrado instalarse en la Moncloa, lo que no siempre estuvo claro, e intuyen que este no será el cónclave ni de la renovación ni de la sucesión. Que Rajoy en absoluto está pensando en el 'posmarianismo'.

Varios dirigentes consultados entienden, por eso, que a Cospedal le interesa continuar como número dos, si no para ser agún día el relevo del presidente, sí para tener amarrados los territorios y mantener su capacidad de influencia cuando se decida el futuro del partido.